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viernes, 25 de abril de 2014

¿Verdadero o Falso? Parte 3, ¡Demos gracias!

 
I. Así que no necesitás el contexto...

¿Estás seguro? Recién te dije: el hoy, el acá, el dónde. Tu geografía y tu tiempo son la materia de la que está hecho el talismán que aleja la locura. El contexto es tu piedra de toque, sin él no verás La Verdad. Se escurrirá entre tus dedos como arena... Pero, claro, no necesitás el contexto.
 

II. Y entonces, esto, ¿cómo se arregla?

La_VerdadGracias a Dios, Poxipol inventó La Gotita, y como todos saben, La Gotita arregla cualquier porcelana rota. Y ya está, la blanca y brillante porcelana de La Verdad está reparada y ni siquiera se notan las líneas de sus fisuras. Unos toques de esmalte blanco aquí y allá resolverán los últimos detalles. Ya todo está en orden nuevamente, cada cosa en su lugar. Ya podemos seguir andando seguros, con paso firme, confiados en nosotros mismos y dictando cátedra sobre el bien y el mal. Gracias a Dios por La Gotita y por los psicólogos y por La Verdad Revelada.

Ya todo está en orden nuevamente, cada cosa en su lugar.
 

III. ¿Es que acaso no creés en nada?

Sí, creo. Porque en algo debo creer si quiero que mi bote de madera sea real cuando lo toco y, claro, en alguna costa debo amarrar de cuando en cuando si quiero descansar luego de mucho navegar. Entonces creo, para que mi brújula tenga un Norte en caso de que lo necesite y para que las estrellas embellezcan la noche y me recuerden cuál es el rumbo correcto.

No es posible no creer. Dadas las alternativas, no es posible. Porque... ¿acaso preferiría el vacío? ¿Acaso estaría más cómodo en la nada absoluta? ¿Acaso preferiría yo la locura (*)?

(*) Locura: en las etimologías que me interesan, del latín locus (lugar) y delirare (salirse el arado del surco) y que en la acepción presente significa “que no encuentra su lugar”.

Y ahora preguntarás en qué creo. ¿Importa? ¿Realmente importa en qué creo? ¿Te importa a vos? Tal vez opines que debería al menos importarme a mí.
 

IV. No importa en qué creo.

Quizás te sorprenda, navegante: a mí no me importa en qué creo y en qué dejo de creer. Lo único que me interesa es si eso en lo que creo alivia mi dolor. Si alivia mi sufrimiento. Eso es lo que de verdad me importa.

1 comentario:

Omar dijo...

Mi miedo está en no saber discernir si mi sufrimiento es calmado porque estoy atacando a la causa o sólo contengo a los síntomas....
Eso me lleva a la inmovilidad.