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lunes, 21 de abril de 2014

¿He sido irreverente?

“La irreverencia es un tributo a quien considera, de sí mismo, que debe ser reverenciado.” –Miguel QB

south_park-Oh_no_mataron_a_KennyA lo largo de nuestras comunicaciones encontrarás con frecuencia, aquí y allá, sin orden o intención particular algunos comentarios irreverentes. También opiniones irreverentes. También palabras o símbolos o imágenes irreverentes.

Y no es mi intención molestarte, lejos de mí tal cosa. Sólo digo lo que pienso y siento y lo escribo, y al hacerlo lo hago con el mayor de los respetos. No es una frase hecha: estoy respetando las normas sociales de convivencia, estoy respetando valores culturales, estoy respetando las opiniones y creencias de otras personas (también las tuyas). Estoy respetando el pacto social plenamente. Sólo hablo por mí y por mis cosas y sentimientos y opiniones, y al hacerlo lo hago con el mayor de los respetos.

Pero por ahí me falta un cachito de reverencia... y si te molesta, bueno, lo lamento. No fue mi intención que te molestaras.

Te digo más, no fui yo quién te molestó, lo hiciste por tu cuenta, solito, sin la ayuda de nadie.

Me dirás que si no hubieras leído lo que escribí entonces no estarías molesto. ¿Sabés qué? Te hubiera molestado igual, no por lo que yo “no hubiera escrito”, sino por otra cosa, cualquier otra cosa que gatillara ese detonador que existe dentro tuyo y que hace estallar tu sensación de enojo, impotencia, vulneración, avasallamiento y qué se yo qué más... ponele irreverencia.

Porque es así, tu enojo es tu responsabilidad, no mía. Ni de nadie más. Tuya solita.

Y si te molesta, bueno, lo lamento, pero para encontrar al responsable, buscá un espejo.

Todo el explosivo de tu mal humor, el mecanismo de relojería de tu bomba de tiempo del enojo, están construidos en tu interior, mediante ideas y modelos mentales que en algún momento de tu vida decidiste hacer tuyos. Y expusiste la mecha hacia afuera y sobresale, como tu nariz en tu cara, como tus dedos en tus manos, lista para cualquier desprevenido que anda portando una llamita de luz, una vela con una idea nueva y ¡zas!, enciende el mecanismo que te hará estallar.

Hacete un favor: tomá una tijera y cortá la mecha, aprendé a desarmar el mecanismo de relojería, abandoná el trabajo de hombre-bomba. Te salvás vos y nos salvamos todos los que estamos a tu alrededor.

Gracias. Y disculpá que no te ayude, estoy siempre ocupado desarmando mis propias bombas de tiempo.
 


 
De yapa, una frase del gran irreverente:
 

“Cada vez que te encuentres del lado de la mayoría,
es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.”
–Mark Twain

Mark_Twain_550

2 comentarios:

Unknown dijo...

Haré mías algunas de las ideas expresadas, para mi, geniamente.
Sé que tengo permiso.
Sé que son un regalo.
Gracias, usaré mi regalo.
Buenísimo.

Alejandro Quiroga Alsina dijo...

Máic! Gracias a vos :))