Hace poco tiempo leí el libro "El monje y el acertijo", de Randy Komisar. Encontré varios temas interesantes en él; quiero hacer un comentario sobre uno de ellos, la diferencia entre motivación y pasión. Según Komisar, la motivación está vinculada con la idea de "empujar". Una persona motivada posee razones que la empujan a realizar una determinada tarea. Para hacer un trabajo o completar una misión cualquiera, es posible encontrar motivos que justifiquen el costo involucrado, ya sea en esfuerzo o tiempo invertido.La motivación ha sido vista históricamente como la piedra de toque de la vocación. Sin embargo Komisar nos desafía incluyendo a la pasión en este análisis. La pasión, dice, en lugar de empujar, tira. Es un impulso difícil de resistir y llena los pensamientos y sentimientos. La pasión es el sentido de identificación que la persona experimenta cuando el trabajo que realiza expresa quién es. Cuando la pasión está involucrada en la ejecución de una tarea, no hace falta buscar razones que justifiquen la inversión de tiempo y esfuerzo. La lógica y la reflexión son innecesarias. La voluntad requerida para encarar la labor adquiere vida propia, no es preciso fortalecerla ni educarla. La tracción delantera es más eficiente que la trasera.
La pasión está directamente vinculada con la vocación; es su termómetro. También es una brújula que puede guiar a quienes no tienen una vocación clara. Me gusta presentar a la vocación en un gráfico cartesiano, con un eje horizontal que enumera las posibles tareas de la persona y uno vertical en el que se miden la pasión o la vocación. En este gráfico la forma de la curva es idéntica a un diagrama de resonancia: en su mayor parte es plana, pero hay determinadas tareas para las cuales dibuja picos hacia arriba; puede ser uno o varios, algunos mayores que otros. La curva también mide la efectividad con la que se realizan las tareas: en general es plana, mediocre; sin embargo existen trabajos que la persona puede realizar con mejor resultado, son aquellos en los cuales encuentra su vocación.
Hay una trampa: cuando la persona es muy hábil en general, toda la curva se eleva y la zona plana es lo suficientemente alta como para confundir, haciendo pensar que varias labores pueden ser objeto de la vocación. Esta persona es capaz de encarar varios tipos de trabajo y hacerlos todos bien, incluso con un rendimiento superior al promedio. Aún así, destacándose y ganando responsabilidades en el desempeño de su actividad, la persona se encuentra insatisfecha, con la sensación ineludible de que no está haciendo lo que debe, de que pierde el tiempo. En ese caso lo mejor es concentrarse en las diferencias de altura de la gráfica; siempre existirá una tarea que se disfruta en mayor medida que otra, aún satisfaciendo el nivel aceptable de productividad o rendimiento en ambas. Aquella labor que se disfruta más, con la práctica, se realiza con mejores resultados, del mismo modo que se aprende un oficio adiestrándolo, ejercitándolo. Cuando se dé en el clavo con la vocación, el entrenamiento necesario para alcanzar la maestría en esa tarea no se verá como una obligación, nacerá en forma natural. Eso no quita que haya que dedicarle tiempo y esperar hasta ver resultados valiosos, es muy raro encontrar alguien que nazca con la habilidad suficiente para desempeñar una labor con fluidez y comodidad. En general es válido que la práctica hace al maestro, también para las actividades que apasionan.
John Maynard Keynes dijo "A la larga, todos morimos"; el tiempo es nuestro recurso más valioso. Si no lo estamos aprovechando, es tiempo perdido. Cualquier cosa que estemos haciendo que no esté directamente vinculada con nuestra pasión, es tiempo perdido. Podemos estar muy motivados, pero la energía vinculada intrínsecamente con el sostenimiento de un estado de motivación es un derroche innecesario. Ese desperdicio de energía se suma al tiempo malgastado en realizar tareas que salen del foco adecuado, el señalado por la vocación y la pasión.
Encontrar el rumbo correcto es más que una obligación, es una necesidad urgente. No es válido el manido alegato "nada me apasiona". Hay que buscar, es un deber el preguntarse, investigar, bucear dentro nuestro hasta descubrir el objeto de nuestra pasión. Sólo habiendo hallado ese tesoro podremos darle valor verdadero a nuestra labor, transmutando el plomo en oro.
Nota 1: Este artículo fue escrito y publicado por primera vez en Julio del 2005.
Nota 2: El año pasado (2007) tuve la oportunidad de conocer una teoría relacionada con la vocación elaborada por Guillermo J. (cuando la publique pondré un vínculo a ella desde aquí) que tiene varios puntos en común con el gráfico cartesiano que sugiero en el tercer párrafo de este artículo. Guillermo asigna sobre el eje horizontal cinco "dimensiones" en las que el ser humano presta servicios para sí mismo y para la comunidad: Salud, Protección, Emoción, Desarrollo y Confort. Luego dice que para aquellas dimensiones en las que el Yo de la persona se manifiesta con mayor autenticidad (yo leo "vocación"), la esfera de prestación del servicio en cuestión se extiende en círculos cada vez más abiertos desde la persona, la familia, los amigos hacia los conocidos y luego desconocidos en la comunidad. Es una idea muy interesante y sería muy bueno que él la ampliara para que todos la disfrutemos. ¡Gracias Guillermo!

6 comentarios:
Aprovechar el tiempo. Que premisa complicada. El tiempo pasa. Aprovechar, por definición, es sacar provecho. Provecho, a su vez es, según la RAE, "Beneficio o utilidad que se consigue o se origina de algo o por algún medio.".
El tiempo, en sí mismo, produce desgaste (ese permanente estado de descomposición en el que estamos desde que nacemos).
Si nuestro cuerpo es erosionado, ¿No lo será nuestra mente y el espíritu? ¿No serán nuestros pensamientos cada vez menos lúcidos, mas raspados, condicionados?
Que hacer MIENTRAS el tiempo avanza como moto de delivery, cargándose algunos transeúntes, es el punto.
De por sí, ese paso unidireccional y avasallante del tiempo es desmotivante. ¿Que hacer con él, con esa fuerza? Ningunearlo.
Entonces te propongo no aprovechar el tiempo. Te propongo aprovechar lo que podemos transformar. Entorno y aledaños. Personas y tierra. Corazones y perros. Vegetales y esperanzas. Esos son los medios para lograr un beneficio o utilidad, retomando el principio. Utilidad para cada uno en la cadena. Pero esto ya suena demasiado a libro de Quesos, Monjes y Ferraris. Vade retro.
PD: según la benemérita RAE, provecho es también "Eructo de un lactante." Y con esto que la vida es un sandwich y nosotros el jamón, quisiera saber quien es el lactante que nos va a transformar en eructo. ¿Será el mentado Hálito Sagrado?
Hola r-nest! Qué bueno encontrarme con tu comentario. ¿Sabés que tenés razón? Es posible que en el artículo haya puesto demasiado énfasis en "lo urgente", "la obligación", en definitiva, el "deber ser" de no dejar pasar el tiempo. En la época en que lo escribí estaba molesto conmigo mismo por estar "perdiendo el tiempo" mientras laburaba en una empresa grande, en un trabajo con título rimbombante y pomposo y que me aburría un montón.
Me costó en esa época despegarme del concepto de "trabajo seguro, carrera profesional, currículum, crecimiento corporativo" y tanta otra perorata vacía de contenido. Me costó bastante. Tenía una compañera de trabajo (Soledad M.) que decía que [la empresa] era como una secta: Te toma, te lava el cerebro y después no te deja escapar. Jeje, también decía que el aura de los trabajadores de [la empresa] se extiende fuera de su cuerpo físico, llegando hasta las paredes de [la empresa] y allí se agarra de los ladrillos y no quiere soltar. Es gracioso, ahora, viéndolo desde afuera. Antes de trabajar allí trabajé en otras seis empresas y en ninguna me había pasado eso. No hay que darle trascendencia más allá de lo anecdótico. Era un buen ambiente de trabajo, muy buenos compañeros, había cordialidad y buen ánimo, por eso nadie se quería ir. Peeero... los sueldos estaban muy atrasados y el equipo de management era un asco, por eso todos se querían ir, jeje. Qué cerca estaban de una combinación ideal, y qué pena que hayan permitido que se rompiera el hechizo (el saludable).
En fin, a mí me vino muy bien porque me ayudó a encaminarme en la dirección correcta (creo). Como te decía, lo del tiempo tiene que ver con lo subjetivo mío en esa circunstancia. Quizás hoy diría otra cosa: Hoy puede que esté más cerca del 'Carpe Diem' [*1], sin urgencias, pero con respeto hacia el tic-tac. Me gustaría encaminar la charla en esta dirección.
Volviendo a tu comentario, me gusta lo que proponés: ¿Qué hacer MIENTRAS el tiempo avanza? No sé si ningunearlo... no sé si es para tanto, pero sí concuerdo en aprovechar lo que sí podemos transformar, desde personas y tierra hasta vegetales y esperanzas, jeje. También concuerdo con tu 'vade retro', sobre todo respecto de los Quesos... sin embargo hago una defensa de Randy Komisar. El mono puso dos o tres cosas nuevas en el papel, cosas que nunca había leído antes en otro lado y que ameritan puntos y aparte.
Por lo demás, este artículo de hace tres años me ha seguido gustando, y por eso lo publico, más que nada por las siguientes dos cosas:
1. La exposición de la diferencia entre una motivación (provista por factores externos) y una pasión (que nace del interior, en consonancia con la vocación).
2. La idea de la gráfica que pone las actividades posibles en el eje X y la calidad del trabajo realizado en el eje Y, mostrando una especie de diagrama de resonancia con picos en esas tareas que están vinculadas con la vocación.
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[*1] Carpe Diem, en Wikipedia, con la cita del texto orginal de Horacio.
PD: No quiero dejar de referirme al permanente estado de descomposición al que hacés referencia, me gustó mucho tu post ("no es la ausencia de la abuela lo que me cuesta, es mi presencia lo que no sé donde acomodar"), y evidentemente es un tema que te ocupa. Seguramente será interesante tomarlo como motivo de otra charla.
Todo esto está muy lindo, pero creo que es una visión muy productivista de la vida.
Esto no está mal, si está alineado con la personalidad e intereses de cada persona, pero no hay que perder de vista que existen otros modos de juzgar y evaluar, menos racionales, tal ves, pero no por ello podemos asegurar que esten equivocados. Al final del día, cuando saquemos cuentas, no sabremos anticipadamente quien tiene razón.
O, por el contrario, si cada uno tiene su razón.
Estos otros modelos de evaluación, más que fijarse en cuanto produjimos, como aprovechamos el tiempo o cuanto rendimos, tienen más que ver con que es lo que se siente o que emociones son disparadas en cada momento.
Son los modelos de los artistas y/u otros, de pensamiento menos estructurado y menos lógicos (hablando en un sentido clasico.
mi comentario apunta a que es muy bueno hablar y plantearse todos estos temas, pero sin caer en la tentación de generalizar los resultados a todos y, por otro lado, abrazar los resultados que más tienen que ver con lo que uno es.
Saludos
Hola Omar! Bien dicho, es cierto que por ahí no es una buena idea generalizar este tipo de "elucubraciones", jeje.
Sin embargo, nuevamente aclaro y subrayo siguiendo tu recomendación: es lo que me sirvió a mí en algún momento del año 2005, en función del entorno en el que me tocó habitar. Citando a Les Luthiers, se trata de las circunstancias en las que me ví envuelto, y de cómo me desenvolví.
Coincido con vos en que los artistas tienen modelos mentales diferentes de los ingenieros -o astronautas- (que está bien tenerlo presente siempre, aunque en apariencia se trate de una recomendación de Perogrullo).
Pero...
Los artistas también hablan de "producción". También hablan de "vocación". Y estoy seguro de haberlos escuchado hablar de "pasión". Y cuando ponen -ellos- juntas las tres palabras, me animo a arriesgar que dicen casi lo mismo que dije yo en mi parrafada del año 2005.
¿A que sí?
Es más, buenísimo que trajeras al ruedo el concepto de "emociones". Porque en última instancia de eso es de lo que se trata y yo no lo dije. Porque sin las "emociones" adecuadas, buscadas, perseguidas y encontradas, acertadas y confirmadas, no hay ni producción ni pasión puesta en la vocación.
¿No te parece?
¡Abrazo enorme!
Hola ale! Me encanta tu blog y esta entrada es la que más me gustó, la leí y me oacuerdo que había una sola cosa chiquita en la que no estaba de acuerdo, pero no me acuerdo. Sin embargo, está buenísimo. Ciao! (Seguramente sabés qué es y en qué idioma está)
PD: Ah, por cierto, son santi masanet.
Hola Samas!
Buenísimo que te hayas dado una vuelta por aquí y que hayas dado una mirada a todo. Me alegra mucho que sea éste el post que más te haya gustado, porque es en realidad el más me gusta a mí también.
Seguramente también te interesará entonces el próximo post, que se viene quizás hoy mismo.
Un abrazo!
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