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miércoles, 30 de abril de 2014

Sobre cómo respetar al prójimo. Parte 2.

Ante el planteo de Omar (en su comentario en el post sobre la Competencia Peligrosa) acerca de que nos encontramos dos tipos de personas en este mundo:
"El primero es cuando uno determina cuál cosa es prescindible y cuál no para su vida personal. Cuanto uno decide que tiene menos de lo segundo que de lo primero, entonces más riesgo hay de que se transforme en talibán de su interés. Fija su rumbo y sin importar vientos y tempestades, se lanza hacia su motivo de existir.
"El segundo de los casos se presenta cuando al individuo se lo deja sin nada que perder, incluida una existencia sin valor, de sufrimientos y carente de cualquier lazo emocional. Entonces, más por necesidad de supervivencia y búsqueda de sentido que por decisión premeditada, se lanza a todo o nada, una situación en la que es preferible perder la vida que continuar existiendo de ese modo.
"Y éstos son los más peligrosos, porque a ellos no les interesa una segunda oportunidad."



Yo le comenté:
A mi modo de ver no habría una gran diferencia entre los dos modelos que planteás; en definitiva en todos los casos se trataría de la siguiente situación, reducida al Mínimo Común Denominador:
Frente a una jugada (elección, decisión, apuesta, acción, lo-que-sea), el jugador elige entre A y B luego de evaluar la función de Maximización de Ganancia.
Elección = Gmax(A, B)
La función Gmax es sólo un polinomio que pondera todos los factores en juego y se calcula para A y luego para B. El resultado más conveniente es el que se elige.
En los coeficientes de ese polinomio están todas las cosas que el jugador pone sobre la mesa:
- Dinero
- Tiempo
- Familia
- Creencias religiosas
- Vida propia y del prójimo
- y una interminable lista de valores (p.ej.: honestidad, integridad, coherencia, y etcétera hasta el infinito)
Creo que nuestro problema, el tuyo, el mío, el de él, está en creer que todos deberíamos movernos más o menos con la misma escala de valores (el mismo polinomio). Me parece que nuestra confusión surge de que nosotros compartimos polinomios muy similares (dime con quién andas y te diré cuántos son), y quizás, mi amigo, la realidad es que el polinomio es distinto para todos, y para algunos es tan distinto que no pensamos que tal polinomio pueda siquiera existir. Y aún si existe, pensamos que está enfermo, o es anormal o irreal.
Y es sólo un polinomio.
Y tiene tanta posibilidad de existir como el nuestro propio, porque aún habiendo muchos parecidos entre sí, todos son únicos.



Y te pregunto ahora:
Tolerancia_QuinoVos, sí vos, ¿sos capaz de respetar a "un otro" que tiene un polinomio de valores, intereses, opiniones diferente al tuyo?
¿Qué haría falta para que aceptes la posibilidad de convivir con ése otro?
¿Cuál es el límite que estás dispuesto a tolerar con tu tolerancia propia?, la tolerancia tuya y no la de nadie más.
Y yo me lo pregunto también, y jugamos a que convivimos y nos respetamos.


Vos dirás:

martes, 29 de abril de 2014

Sobre cómo respetar al prójimo y sus opiniones

[EDITADO] Este post fue el primero de un par más (Parte 2, Parte 3 y Parte 4). Nació con la intención de poner en el aire mi opinión –en forma breve– sobre el Contrato Social y cómo no es posible la convivencia sin una “cesión parcial de libertades individuales” en favor de la habilitación de “permisos” para el libre albedrío del prójimo. Y hablar también de la consecuencia inmediata: que estas “cesiones parciales de libertades individuales” deben ser administradas por un Estado, digamos, genéricamente, alguien/algo con la autoridad que nosotros le conferimos para que lo haga. Y que este Estado debe hacer una administración responsable del preciado bien que le estamos cediendo parcialmente. Puesto que se trata de libertades, mierda. ¿Se entiende?
Después, resulta que al post le puse de título esto de respetar al prójimo y la forma que tiene de pensar y cómo opina. Y está bien, pero invita a mucho más que a hablar sólo de Contrato Social. Bueno. Eso quería decir. Veremos entonces.
Los dejo con el post pre-edición:
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Ceder libertad en favor de la convivencia mutua.
contrato-socialEl tipo más conocido en este sentido es Jean-Jacques Rousseau, autor del llamado "Contrato Social" cuya sustancia –entiendo– consiste en que los miembros del grupo aceptamos voluntariamente este contrato y haciendo uso de él admitimos la existencia de una autoridad y unas leyes, a las que decidimos someternos.
Rousseau dice que para vivir en sociedad, los hombres acordamos someternos al Estado y recibimos derechos como ciudadanos a cambio de abandonar la libertad de la que disponemos en estado de naturaleza. Rousseau era un optimista, pobre; una frase conocida suya es que "El hombre es bueno por naturaleza". Rousseau, quizás sorprendido en su buena fe, resultó ser una de las chispas que disparó la revolución francesa... aunque desafortunado él, murió antes de verla concretarse.

Ejemplo de Contrato Social:
El semáforo en rojo está allí de adorno, si es que decido que tengo la libertad –que de hecho la tengo– de cruzar la esquina en mi auto sin importar el color de las lucecitas esas. Claro que al hacerlo me expongo al riesgo de que venga uno por la otra calle en su propio auto y nos demos un señor tortazo. Entonces, qué hago: decido ceder mi libertad de cruzar la esquina y someterla al color del semáforo y a la norma que indica que si el color es rojo, no tengo que cruzar. Es por un bien superior. Nos ahorramos chapa y pintura y quizás algo de gastos médicos o funerarios.

Este tipo es un capo, Hobbes:
Otro famoso colaborador en esto de las limitaciones de la libertad individual en función de una posible convivencia es Thomas Hobbes (coetáneo de don Juan de Solórzano y Pereyra [Nota*]). Su punto de vista era diferente; cien años antes de Rousseau él decía que, o nos sometíamos al contrato social -que aún no se llamaba así-, o la alternativa era la anarquía. A él no le parecía bien la anarquía... es porque Hobbes era, al contrario que Rousseau, un pesimista. Como prueba de ello aporto dos frases muy conocidas que se le atribuyen:
1. "Give him an inch, he'll take an ell" (Dale una pulgada y tomará un codo). En donde codo (ell) es una yarda y un cuarto, 114 cm.; ¿a que nadie se esperaba que éste fuera el autor original del genial concepto?
2. "Homo homini lupus" (El hombre es lobo del hombre). Una de las mejores definiciones de la naturaleza humana que me han enseñado, me llega dicha por Hobbes (aunque su autor original es Tito Maccio Plauto).



Nota*: “La verdadera y más importante libertad consiste en que todos seamos esclavos de las leyes, pues si a cualquiera se diese licencia para proceder según su voluntad, la libertad perecería en la libertad.” de Juan de Solórzano y Pereyra, siglo XVII.

lunes, 28 de abril de 2014

¿Verdadero o Falso? Parte 3 bis

mafalda_manicomio_redondoEste post tiene como único objeto dejar claro a los seguidores de la serie ¿Verdadero o Falso? que se vienen más Partes después de la tercera, que se publicó el viernes 25 de abril. Son varias partes más, de hecho. Y muchas ya están redactadas, sólo que de una forma que me parece que debe ser adaptada al estilo de este blog.

Así que, ya vendrán. Y mientras tanto, también aclaro que es parte del estilo del blog ir mechando otros temas, salteadito, cosa de no saturar con un solo asunto.

Como mensaje entonces, para hoy, quisiera subrayar dos cosas: Contra lo que dicta la sabiduría popular, sí se puede hablar de religión y se puede hablar de política. Esa es una cosa :) La otra es que si me hablan de fútbol no voy a cazar un fulbo. Es decir, hablo e invito a charlar de las cosas que me interesan y sobre las que puedo opinar con algún grado de legibilidad, entre las cuales por supuesto está la filosofía, fronteriza con la metafísica y la espiritualidad, y luego los temas típicos de geeks, como la instalación de soluciones para Windows 8 y esas porquerías.

En los temas de filosofía entran cosas sobre las que sí “se puede hablar”, como el contrato social de Hobbes y Rousseau y como la Libertad (ver La libertad perecería en la libertad) sobre los que me gustaría charlar un toque luego.

Ahora... hablando de lo innombrable, un poco de religión y política.

A modo de ejemplo voy a poner dos frases complicadas, con la idea de incomodar y motivar futuras visitas y/o discusiones productivas que puedan contribuir al crecimiento de todos los que pasamos por acá. 
 

Voy a poner dos frases complicadas:

1. “Si, según la definen muchos, la fe es la capacidad de creer sin evidencias, y a su vez la estupidez consiste en pensar sin razonar... ¿Es entonces creer sin evidencias una forma de pensamiento no razonado?”.

2. “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

La frase 1 es de Scott Adams. La frase 2 es de Bertolt Brecht.

Y las puse a las dos para que no se vayan a confundir sobre el espíritu de este blog: Es definitivamente irreverente.
 


Nota 1: Por ahí se suaviza un poquito la cosa si en lugar de utilizar la palabra “religión”, en adelante convenimos utilizar “espiritualidad”. La idea es más o menos válida en el sentido del diálogo genérico sobre el tema y es menos agresiva para quienes se sientan agredidos. Igualmente, de nuevo para vos, si te sentiste agredido, perdón por mi irreverencia. Si “te va” que utilicemos “espiritualidad”, apoyá la moción en un comentario.

Nota 2: La imagen es de Quino. Gracias a él por darnos tanto; yo ya le compré varios libros de todo tipo y por supuesto los diez libritos de Mafalda. Mi hijo y yo competimos para ver quién se sabe mejor de memoria algunas tiras. De hecho, cuando estoy de mal humor, él siempre viene con el libro número 8, abierto en la página en la que Felipe está sentado en la plaza leyendo una revista de “El Llanero Solitario” y de pronto aparece una chica de la que él está “enamorado”. Juntos nos matamos de risa leyendo en voz alta el texto que se le deforma a Felipe en la historieta cuando él se pone más y más nervioso a medida que su “enamorada” se acerca y pasa a su lado. Gracias Quino :)

viernes, 25 de abril de 2014

¿Verdadero o Falso? Parte 3, ¡Demos gracias!

 
I. Así que no necesitás el contexto...

¿Estás seguro? Recién te dije: el hoy, el acá, el dónde. Tu geografía y tu tiempo son la materia de la que está hecho el talismán que aleja la locura. El contexto es tu piedra de toque, sin él no verás La Verdad. Se escurrirá entre tus dedos como arena... Pero, claro, no necesitás el contexto.
 

II. Y entonces, esto, ¿cómo se arregla?

La_VerdadGracias a Dios, Poxipol inventó La Gotita, y como todos saben, La Gotita arregla cualquier porcelana rota. Y ya está, la blanca y brillante porcelana de La Verdad está reparada y ni siquiera se notan las líneas de sus fisuras. Unos toques de esmalte blanco aquí y allá resolverán los últimos detalles. Ya todo está en orden nuevamente, cada cosa en su lugar. Ya podemos seguir andando seguros, con paso firme, confiados en nosotros mismos y dictando cátedra sobre el bien y el mal. Gracias a Dios por La Gotita y por los psicólogos y por La Verdad Revelada.

Ya todo está en orden nuevamente, cada cosa en su lugar.
 

III. ¿Es que acaso no creés en nada?

Sí, creo. Porque en algo debo creer si quiero que mi bote de madera sea real cuando lo toco y, claro, en alguna costa debo amarrar de cuando en cuando si quiero descansar luego de mucho navegar. Entonces creo, para que mi brújula tenga un Norte en caso de que lo necesite y para que las estrellas embellezcan la noche y me recuerden cuál es el rumbo correcto.

No es posible no creer. Dadas las alternativas, no es posible. Porque... ¿acaso preferiría el vacío? ¿Acaso estaría más cómodo en la nada absoluta? ¿Acaso preferiría yo la locura (*)?

(*) Locura: en las etimologías que me interesan, del latín locus (lugar) y delirare (salirse el arado del surco) y que en la acepción presente significa “que no encuentra su lugar”.

Y ahora preguntarás en qué creo. ¿Importa? ¿Realmente importa en qué creo? ¿Te importa a vos? Tal vez opines que debería al menos importarme a mí.
 

IV. No importa en qué creo.

Quizás te sorprenda, navegante: a mí no me importa en qué creo y en qué dejo de creer. Lo único que me interesa es si eso en lo que creo alivia mi dolor. Si alivia mi sufrimiento. Eso es lo que de verdad me importa.

jueves, 24 de abril de 2014

¿Verdadero o Falso? Parte 2, El contexto.

 
I. ¿Verdadero o Falso es entonces siempre Falso?

Pregunta-250Qué desesperación. No, definitivamente no podemos movernos en un mundo que esté completamente a oscuras. Necesitamos como mínimo un bastón blanco que nos ayude a identificar los obstáculos en el camino y alguna otra indicación de cuál es la dirección en la debemos avanzar para llegar al destino que buscamos.

Necesitamos de la luminosidad del Verdadero. Hemos nacido así, estamos hechos de esa forma, no sabemos qué hacer si nos arrebatan el Verdadero. Sin él, ¿qué haremos? 
 


II. La solución: Plantear el contexto.

Un hombre entra a un ómnibus urbano, paga su pasaje y se sienta en un lugar libre. Viaja con otras treinta personas por el centro de la ciudad. Lleva un abrigo grueso y debajo de ese abrigo, envolviendo su torso, lleva treinta kilos de explosivos. Al llegar a una esquina transitada se detona y la explosión mata a más de cien, incluido él mismo. Pregunta: ¿Es este hombre un asesino o un héroe?

Puesto de otro modo; responda Verdadero o Falso: ¿Es correcto el accionar de este hombre?, ¿lo aprueba usted?

La respuesta es “Depende”. Depende de si soy un buen occidental y me parece un hecho aberrante. Depende de si soy un hindú de casta baja y realmente me importa tres carajos. Depende de si soy un tibetano y creo el en karma, en la reencarnación de las almas y en la existencia de una razón última y superior para lo sucedido. Depende de si vengo de la tierra de Chung Tsé y considero que la mariposa sueña una pesadilla, pero no deja de ser mariposa. O depende de si nací en tierra de nadie en el medio oriente y desde niño aprendí a ser soldado y creo que mi dios me ha preparado un paraíso si me inmolo por un bien que es superior al de mi propia vida.
 

III. Depende.

La distancia más corta entre dos puntos es una recta; ¿Verdadero o Falso?
En un universo que, sabemos hoy, se dobla y retuerce sobre sí mismo produciendo los efectos más extraños sobre las distancias, podríamos responder: Depende. ¿Es una pregunta de geometría básica?, entonces, Verdadero. ¿Es una pregunta de astronomía y física moderna?, entonces Falso.

Si no se plantea el contexto y la respuesta es Depende, entonces Depende = Falso.
Como dije antes, hay casos en que es fácil responder Verdadero, como en ¿2 + 2 = 4?, o como en ¿Está bien impedir a toda costa que una persona muera?
 

IV. Fuera de contexto, Verdadero no existe.

Fuera de contexto la respuesta es Depende y Depende es Falso.

Si Verdadero sólo existe apoyado en un contexto entonces es frágil desde el punto de vista del espacio y del tiempo. Cambia el lugar, cambia el contexto. En otro momento, año, época, está fuera de contexto. Se quiebra, se rompe. Y detrás de la brillante cobertura de fina porcelana blanca en la que estaba pintada la palabra “Verdadero” con bella caligrafía y colores armoniosos, aparece la boca negra de la cueva del Depende, una especie de imán gravitacional que nos obliga a caer por la pendiente sin bordes y sin remedio hacia el equilibrio último que brinda el Falso. Desordenado, equilibrado, ¿negro?, ¿oscuro?

¿Por qué? Acaso porque el Verdadero era blanco y brillante, pero... ¿lo era?

Su delgada capa de porcelana resultó ser una ilusión endeble. Blanca y brillante, llena de atractivos colores: Un espejismo. Eso es lo que era.

Los espejismos marean, quitan las referencias de posición, extravían. Volvamos entonces a tocar algo sólido: 2 + 2 = 4. ¿Verdadero? Sí, sin dudas.

Creo.

Estoy seguro. 
 

V. Creo.

bote_solo_marCreo es la palabra. Estoy seguro sigue al creo y eso está bien ya que, efectivamente, 2 + 2 = 4. Creo.

Estoy seguro, claro. ¿Cómo podría ser diferente?

Qué difícil es navegar un mar sin estrellas en el cielo, sin vientos, sin costas. Un pequeño bote sin más que un breve mástil con un trapo por vela y una pala por timón. Y una brújula que no señala Norte.

Sólo hay arriba y abajo, aire y agua. Sólo la madera del bote, que puedo tocar y está allí. El puño del timón. ¿Qué más? El navegante, sentado en una tabla, con un cabo tensando la vela y la otra mano firme en el timón. ¿Qué falta? Un destino.

No hay tierra a la vista, no hay Norte en la brújula, no hay estrellas en el cielo.

Tu verdad, navegante, es tu brújula. Tu verdad es tu cielo con estrellas, es tu costa a la vista. Pero tu verdad no está.

Quedó el equilibrio en su lugar.

¿Está tu bote? El trapo que es tu vela, el cabo en tu mano, el timón, ¿son reales? ¿Son “Verdaderos”? ¿Acaso estás soñando, navegante?
 

VI. El contexto es lo único importante.

El contexto es lo que te salva de la locura. Te ofrece asidero. El contexto solidifica tu bote de madera y proporciona viento a tu vela de trapo. Te lleva en la dirección de tu Norte, hacia la costa a la vista.

El hoy, navegante, el ahora es lo único importante. El acá, el dónde. Sin tu sitio, sin tu lugar no estás en ninguna parte. Tu dónde es lo único que importa.

Con tu geografía y tu tiempo, tu “Verdadero”, tu verdad existe. Es gracias al “ahora” y al “en este lugar”.

Y entonces todo cobra sentido nuevamente y la locura se aleja. Y eso es bueno, navegante. Porque la locura es una pendiente que comienza en un “Depende” pero termina en el máximo equilibrio, que es también la máxima entropía y el perfecto desorden.

miércoles, 23 de abril de 2014

¿Verdadero o Falso? Parte 1, Planteo.

  
I.    Sobre la Entropía.

Escultura dedicada a la entropía en los jardines centrales de la Universidad de Monterrey, México.Si ante el planteo existe una condición para la cual el Verdadero no se satisface, por improbable que sea, por despreciable e insignificante que parezca, vuelca irremediablemente el fiel de la decisión hacia Falso. El Verdadero debe ser claro, límpido, puro y transparente. El Verdadero no debe dejar lugar a dudas. 1 + 1 = 2 es Verdadero, 2 + 2 = 4 es Verdadero. Es cristalino, no hay espacio para la confusión o el desorden. Si la respuesta es Depende, se desliza por una pendiente sin rozamiento hacia el más general de los casos: Falso. En caso de Depende, es Falso. El Falso es la respuesta más equilibrada, la de mayor entropía.

La confusión, el desorden; una forma de medir el desorden es mediante el concepto de entropía (S). Tomada de la física, esta medida de energía refleja el grado de desorden de un sistema cerrado. Es el sumidero de todas las energías potenciales que se almacenaron en el sistema cuando, mediante la inyección de trabajo (W), se organizaron sus componentes internos y se almacenaron en él energías potenciales (Ep) que son sinónimo de orden.

Por ejemplo, en un sistema cerrado “habitación” que contiene unos diez bloques cúbicos de madera que se apilan en dos columnas de cinco y un recipiente abierto, un tacho, en el que se guarda todo el polvo de la habitación, se ha “inyectado” energía de trabajo que consistió en apilar los cubos, aumentando su energía potencial y en limpiar la habitación guardando el polvo en el tacho de basura. La limpieza y el orden son contenedores de energía potencial. Pero, desafortunadamente, no de equilibrio. Si eventualmente un acontecimiento inesperado, interno o externo respecto de este sistema cerrado “habitación”, provocara una fuerte sacudida entonces la distribución de energías cambiaría. Externo... una mano gigante toma la habitación y la sacude con fuerza para luego apoyarla nuevamente sobre la tierra. Interno... el tercer cubo de madera de la primera columna de cinco tiene una leve falla estructural; luego de un tiempo T = 1 hora ó 1 día, o lo que sea, se comienza a fracturar y cede, dejando caer los dos cubos de arriba sobre la segunda columna, que al recibir el impacto se desarma y cae a su vez sobre el tacho que contiene el polvo. Luego de unos minutos el polvo se asienta y vemos los cubos desparramados y “sucios”. ¿Adónde fue a parar la energía potencial que habíamos almacenado en este sistema cerrado “habitación” mediante la inyección de trabajo?

Varios dirán: Ruido, calor, deformación, etc. Otros responderán: Disminuyó el orden, aumentó el desorden, por lo tanto aumentó la entropía.
 

II.    Así es la cosa.

Nuestra vida es una batalla permanente para bajar la entropía de nuestro sistema, ése en el que estamos inmersos. Y es una batalla perdida de antemano puesto que la tendencia natural e irreversible de este universo es el aumento de la entropía. El “desorden” es el orden natural de las cosas. Las energías potenciales tienden a disiparse. Son antinaturales.

Esto lleva a un planteo filosófico severo, de índole personal y social: ¿Luchar y resistirse? ¿O fluir? Robinson Crusoe lo decidió en su circunstancia, haciéndose modelo de la fuerza de la civilización, pero... ¿no es acaso evidente que será la “barbarie” la que ganará la batalla?

Gana el equilibrio, sea lo que sea que signifique; aumenta la entropía, en cada sistema cerrado y en el sistema que los envuelve, en capas sucesivas.

Es irreversible.

Más temprano que tarde nos daremos cuenta de que, como especie, estamos condenados a la extinción. Como vida, a la muerte y como planeta a polvo de estrellas que quizás se expanda pero más probablemente, según dicen, se contraiga finalmente hasta capturar toda la masa infinita del universo en un punto sin tamaño.

¿Verdadero o Falso? Depende; por lo tanto, Falso = Equilibrio = máxima entropía.

lunes, 21 de abril de 2014

¿He sido irreverente?

“La irreverencia es un tributo a quien considera, de sí mismo, que debe ser reverenciado.” –Miguel QB

south_park-Oh_no_mataron_a_KennyA lo largo de nuestras comunicaciones encontrarás con frecuencia, aquí y allá, sin orden o intención particular algunos comentarios irreverentes. También opiniones irreverentes. También palabras o símbolos o imágenes irreverentes.

Y no es mi intención molestarte, lejos de mí tal cosa. Sólo digo lo que pienso y siento y lo escribo, y al hacerlo lo hago con el mayor de los respetos. No es una frase hecha: estoy respetando las normas sociales de convivencia, estoy respetando valores culturales, estoy respetando las opiniones y creencias de otras personas (también las tuyas). Estoy respetando el pacto social plenamente. Sólo hablo por mí y por mis cosas y sentimientos y opiniones, y al hacerlo lo hago con el mayor de los respetos.

Pero por ahí me falta un cachito de reverencia... y si te molesta, bueno, lo lamento. No fue mi intención que te molestaras.

Te digo más, no fui yo quién te molestó, lo hiciste por tu cuenta, solito, sin la ayuda de nadie.

Me dirás que si no hubieras leído lo que escribí entonces no estarías molesto. ¿Sabés qué? Te hubiera molestado igual, no por lo que yo “no hubiera escrito”, sino por otra cosa, cualquier otra cosa que gatillara ese detonador que existe dentro tuyo y que hace estallar tu sensación de enojo, impotencia, vulneración, avasallamiento y qué se yo qué más... ponele irreverencia.

Porque es así, tu enojo es tu responsabilidad, no mía. Ni de nadie más. Tuya solita.

Y si te molesta, bueno, lo lamento, pero para encontrar al responsable, buscá un espejo.

Todo el explosivo de tu mal humor, el mecanismo de relojería de tu bomba de tiempo del enojo, están construidos en tu interior, mediante ideas y modelos mentales que en algún momento de tu vida decidiste hacer tuyos. Y expusiste la mecha hacia afuera y sobresale, como tu nariz en tu cara, como tus dedos en tus manos, lista para cualquier desprevenido que anda portando una llamita de luz, una vela con una idea nueva y ¡zas!, enciende el mecanismo que te hará estallar.

Hacete un favor: tomá una tijera y cortá la mecha, aprendé a desarmar el mecanismo de relojería, abandoná el trabajo de hombre-bomba. Te salvás vos y nos salvamos todos los que estamos a tu alrededor.

Gracias. Y disculpá que no te ayude, estoy siempre ocupado desarmando mis propias bombas de tiempo.
 


 
De yapa, una frase del gran irreverente:
 

“Cada vez que te encuentres del lado de la mayoría,
es tiempo de hacer una pausa y reflexionar.”
–Mark Twain

Mark_Twain_550

viernes, 18 de abril de 2014

Es tan fácil ser dueño de la verdad

Seth_Godin“Es tan fácil estar en lo cierto cuando todos los demás están equivocados”. Encontré esta frase en el blog de Seth Godin, el pelado de la foto a la derecha.

Es un tipo que sabe mucho de marketing y de otras cosas. Casi siempre es interesante leer lo que tiene para decir. Su sitio Web también está bueno, visitalo ;)

La frase original y el vínculo al post que la contiene:

"So easy to be right when everyone else is wrong"
Tomado del blog de Seth Godin

La idea es, claramente, el desafío irónico; te preguntás: ¿Cómo es que TODOS están equivocados? Es decir... ¿todos los demás?, ¿toda la gente? Y, sí. Es la premisa necesaria para poder afirmar, sin temor a dudar que Estás En Lo Cierto.

Tenés razón.

Fácil, ¿verdad?

No sé qué dijiste, o qué estás defendiendo, o cuál es tu posición acerca del tema en cuestión o si es un asunto de trabajo, ciencia, religión, política o el sexo de los ángeles. ¿Te digo algo? Tenés razón.

¿Por qué lo sé? Porque en ese tema particular, en el que sos el dueño de la verdad, todos los demás estamos equivocados :p

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O... ¿quizás no?

martes, 15 de abril de 2014

Veo caras de personas en las manchas de la pared. ¿Debo preocuparme?

face_cloudSomos muchos, y lo que vemos es normalmente aquello que estamos más acostumbrados a reconocer o lo que tenemos en la mente en el momento en el que vemos la "mancha". Esta mancha puede ser una nube en el cielo, que de repente cobra forma de tortuga, puede ser un dibujo en la cortina del baño, que asume la figura de una cara sonriente, o puede ser una tostada de pan rebanado, en donde se dibuja un Cristo o una Virgen. Este último caso suele darse mucho entre gente de fuertes creencias religiosas... y no debería ser de extrañar, puesto que es lo que tienen en la mente todo el tiempo y está grabado en sus retinas: la cara de Cristo, la imagen de la Virgen.

Foto de la cara en la nube: Richard Carlson

Los que ven tortugas no necesariamente son biólogos, pueden ser niños o adultos seminormales que de tanto en tanto también ven submarinos o autos, siempre dibujados en las nubes.

Lo más común, lo más frecuente entre la gente seminormal y normal, es ver caras. Caras de personas. Porque estamos acostumbrados a ver caras desde que éramos monos. Bueno, digamos, ¿neandertales?, ¿sapiens? Lo que quieras, un bebé humano tenderá instintivamente a encontrar una forma que le resulte familiar y reconfortante y eso es otra cara humana. Está recontrademostrado y no me voy a demorar en eso acá. ¿Para qué el post entonces?

Para mostrarte esta foto antigua con la Indiscutible Aparición de la cabeza de Cristo:

Suède_paréidolie
Fuente:
Wikimedia.org

¡Es notable! ¿No? Es absolutamente apasionante. Eso va para todos los que no tienen Fe: ahí tienen, ¡ateos! Una demostración del Poder de Dios. Y ahora nieguen que es real, ¿a ver?, ¿a ver cómo lo discuten? Já.

Hasta que te cuentan que es la foto de una pareja con su bebé y el bebé está sentado en el regazo de su padre.

Tenés 10 segundos para encontrar el bebé.

Bueno. 20 segundos.

Bueno, está bien, un rato más, pero encontralo...

¿Ya lo viste?

Ahora, quitale "magia" a las caras que se te aparezcan en las baldosas del patio de la casa de tu suegra. Se trata sólo de otro caso de Pareidolia. Y para tu consuelo no estás solo: el asunto es de gravedad pandémica con incidencia global-universal y, como parroquia de pueblo chico, no tiene cura.

:)