I. ¿Verdadero o Falso es entonces siempre Falso?
Qué desesperación. No, definitivamente no podemos movernos en un mundo que esté completamente a oscuras. Necesitamos como mínimo un bastón blanco que nos ayude a identificar los obstáculos en el camino y alguna otra indicación de cuál es la dirección en la debemos avanzar para llegar al destino que buscamos.
Necesitamos de la luminosidad del Verdadero. Hemos nacido así, estamos hechos de esa forma, no sabemos qué hacer si nos arrebatan el Verdadero. Sin él, ¿qué haremos?
II. La solución: Plantear el contexto.
Un hombre entra a un ómnibus urbano, paga su pasaje y se sienta en un lugar libre. Viaja con otras treinta personas por el centro de la ciudad. Lleva un abrigo grueso y debajo de ese abrigo, envolviendo su torso, lleva treinta kilos de explosivos. Al llegar a una esquina transitada se detona y la explosión mata a más de cien, incluido él mismo. Pregunta: ¿Es este hombre un asesino o un héroe?
Puesto de otro modo; responda Verdadero o Falso: ¿Es correcto el accionar de este hombre?, ¿lo aprueba usted?
La respuesta es “Depende”. Depende de si soy un buen occidental y me parece un hecho aberrante. Depende de si soy un hindú de casta baja y realmente me importa tres carajos. Depende de si soy un tibetano y creo el en karma, en la reencarnación de las almas y en la existencia de una razón última y superior para lo sucedido. Depende de si vengo de la tierra de Chung Tsé y considero que la mariposa sueña una pesadilla, pero no deja de ser mariposa. O depende de si nací en tierra de nadie en el medio oriente y desde niño aprendí a ser soldado y creo que mi dios me ha preparado un paraíso si me inmolo por un bien que es superior al de mi propia vida.
III. Depende.
La distancia más corta entre dos puntos es una recta; ¿Verdadero o Falso?
En un universo que, sabemos hoy, se dobla y retuerce sobre sí mismo produciendo los efectos más extraños sobre las distancias, podríamos responder: Depende. ¿Es una pregunta de geometría básica?, entonces, Verdadero. ¿Es una pregunta de astronomía y física moderna?, entonces Falso.
Si no se plantea el contexto y la respuesta es Depende, entonces Depende = Falso.
Como dije antes, hay casos en que es fácil responder Verdadero, como en ¿2 + 2 = 4?, o como en ¿Está bien impedir a toda costa que una persona muera?
IV. Fuera de contexto, Verdadero no existe.
Fuera de contexto la respuesta es Depende y Depende es Falso.
Si Verdadero sólo existe apoyado en un contexto entonces es frágil desde el punto de vista del espacio y del tiempo. Cambia el lugar, cambia el contexto. En otro momento, año, época, está fuera de contexto. Se quiebra, se rompe. Y detrás de la brillante cobertura de fina porcelana blanca en la que estaba pintada la palabra “Verdadero” con bella caligrafía y colores armoniosos, aparece la boca negra de la cueva del Depende, una especie de imán gravitacional que nos obliga a caer por la pendiente sin bordes y sin remedio hacia el equilibrio último que brinda el Falso. Desordenado, equilibrado, ¿negro?, ¿oscuro?
¿Por qué? Acaso porque el Verdadero era blanco y brillante, pero... ¿lo era?
Su delgada capa de porcelana resultó ser una ilusión endeble. Blanca y brillante, llena de atractivos colores: Un espejismo. Eso es lo que era.
Los espejismos marean, quitan las referencias de posición, extravían. Volvamos entonces a tocar algo sólido: 2 + 2 = 4. ¿Verdadero? Sí, sin dudas.
Creo.
Estoy seguro.
V. Creo.
Creo es la palabra. Estoy seguro sigue al creo y eso está bien ya que, efectivamente, 2 + 2 = 4. Creo.
Estoy seguro, claro. ¿Cómo podría ser diferente?
Qué difícil es navegar un mar sin estrellas en el cielo, sin vientos, sin costas. Un pequeño bote sin más que un breve mástil con un trapo por vela y una pala por timón. Y una brújula que no señala Norte.
Sólo hay arriba y abajo, aire y agua. Sólo la madera del bote, que puedo tocar y está allí. El puño del timón. ¿Qué más? El navegante, sentado en una tabla, con un cabo tensando la vela y la otra mano firme en el timón. ¿Qué falta? Un destino.
No hay tierra a la vista, no hay Norte en la brújula, no hay estrellas en el cielo.
Tu verdad, navegante, es tu brújula. Tu verdad es tu cielo con estrellas, es tu costa a la vista. Pero tu verdad no está.
Quedó el equilibrio en su lugar.
¿Está tu bote? El trapo que es tu vela, el cabo en tu mano, el timón, ¿son reales? ¿Son “Verdaderos”? ¿Acaso estás soñando, navegante?
VI. El contexto es lo único importante.
El contexto es lo que te salva de la locura. Te ofrece asidero. El contexto solidifica tu bote de madera y proporciona viento a tu vela de trapo. Te lleva en la dirección de tu Norte, hacia la costa a la vista.
El hoy, navegante, el ahora es lo único importante. El acá, el dónde. Sin tu sitio, sin tu lugar no estás en ninguna parte. Tu dónde es lo único que importa.
Con tu geografía y tu tiempo, tu “Verdadero”, tu verdad existe. Es gracias al “ahora” y al “en este lugar”.
Y entonces todo cobra sentido nuevamente y la locura se aleja. Y eso es bueno, navegante. Porque la locura es una pendiente que comienza en un “Depende” pero termina en el máximo equilibrio, que es también la máxima entropía y el perfecto desorden.