La frase es:
"La verdadera y más importante libertad consiste en que todos seamos esclavos de las leyes, pues si a cualquiera se diese licencia para proceder según su voluntad, la libertad perecería en la libertad." de Juan de Solórzano y Pereyra, siglo XVII. (*)
Como decía, la busqué en Internet y no la encontré. Y él sí, y me pasó el vínculo a un libro que se llama Política Indiana, escrito por Juan de Solórzano y Pereyra y que Google ha tenido a bien escanear para nosotros.
El tema es que luego de leer el original surge una incógnita: El texto nos sugiere que el apotegma original es del griego Arkhílokhos (Archilocus, Arquíloco). Es decir, sería de su autoría la frase "La verdadera y más importante libertad consiste en que todos seamos siervos, o esclavos de las leyes". (A)
La continuación bien puede pertenecer a Juan de Solórzano y Pereyra o ser una continuación del poema de Arquíloco ya que se ubica luego de un punto y seguido: "Y si a cualquiera se diese fácilmente licencia para proceder en todo según su voluntad y libre albedrío, la libertad perecería en la libertad, (...)" (B)
El texto continúa, sin punto, en lo siguiente:
"(...) y no sólo se iría a pique o a fondo la República, pero aún no habría diferencia en nuestro modo de vida y gobierno y en el de los brutos, como gravemente lo dicen Demóstenes y San Ambrosio y muchos otros escritores que los refieren." (C)
En un análisis rápido, se me hace que poner el punto de Arquíloco en (A), (B) o (C) resulta ser una decisión más o menos sencilla:
- El punto en (C) queda descartado porque tanto Demóstenes como San Ambrosio son posteriores a Arquíloco.
- El punto en (B) queda descartado, ahora en mi humilde opinión, porque pertenece a la misma frase que termina en (C).
- Elijo el punto en (A) porque, además, la definición de "apotegma" viene en mi ayuda: "Dicho breve y sentencioso; dicho feliz, generalmente el que tiene celebridad por haberlo proferido o escrito algún hombre ilustre o por cualquier otro concepto." Subrayo lo de "breve y sentencioso", que nos deja cómodamente parados en el primer punto (A).
Por otra parte, se nota el esfuerzo del traductor -don Juan de Solórzano y Pereyra, digo- en poner sinónimos en el apotegma original, preocupándose por respetar el sentido del texto original que es griego: pone "siervos, o esclavos". Apuesto sin temor a que con "esclavos" estamos más que bien ubicados en el sentido original pensado por Arquíloco.
Entonces, la frase completa que he memorizado en mi infancia sí pertenece a Juan de Solórzano y Pereyra y fue publicada en su libro "Política Indiana", en el siglo XVII. El agregado del español, la licencia a cualquiera para proceder según su voluntad, y sobre todo la muerte de la libertad a manos de la libertad son poética y conceptualmente como mínimo igual de valiosas que el apotegma original. Sin desmerecer al griego, a mi modo de ver el español conserva su mérito de autor intacto.
El gusto es todo mío.
(*) Don Juan de Solórzano y Pereyra nació en 1575 y murió en 1655, por lo tanto se lo suele referir como un personaje del siglo XVI, aún cuando el la frase (y el libro de marras) fue publicada durante el siglo XVII. No sé, históricamente hablando qué corresponde hacer o qué se utiliza más frecuentemente, si referir la fecha de la producción, la de nacimiento del autor o la de su paso a una mejor vida. (**)
(**) Sin ánimo de poner en tela de juicio la calidad de la que le tocó vivir en el período mencionado -80 años-, sobre la cual confieso un absoluto desconocimiento.


9 comentarios:
En estas tierras en donde las normas son para los demás y es "vivo" quien las trasgrede, la normalidad se torna en utopía.
Algo así como que nadie puede ser taaaaaan libre porque entonces dejaría de serlo... interesante...
Se podrá extender esto a otros conceptos?
Algo puede ser tan bello que ya deja de serlo?
Alguien llega a ser tan inteligente que ya no lo es?
Hmmm....me fui al cuerno.
Que me perdonen los suscriptos a los comentarios.
Ceder libertad en favor de la convivencia mutua. El tipo más conocido en este sentido es Jean-Jacques Rousseau, autor del llamado "Contrato Social" cuya sustancia -entiendo- consiste en que los miembros del grupo aceptamos voluntariamente este contrato y haciendo uso de él admitimos la existencia de una autoridad y unas leyes, a las que decidimos someternos.
Rousseau dice que para vivir en sociedad, los hombres acordamos someternos al Estado y recibimos derechos como ciudadanos a cambio de abandonar la libertad de la que disponemos en estado de naturaleza. Rousseau era un optimista, pobre; una frase conocida suya es que "El hombre es bueno por naturaleza". Rousseau, quizás sorprendido en su buena fe, resultó ser una de las chispas que disparó la revolución francesa... aunque desafortunado él, murió antes de verla concretarse.
Otro famoso colaborador en esto de las limitaciones de la libertad individual en función de una posible convivencia es Thomas Hobbes (coetáneo de don Juan de Solórzano y Pereyra). Su punto de vista era diferente; cien años antes de Rousseau él decía que, o nos sometíamos al contrato social -que aún no se llamaba así-, o la alternativa era la anarquía. A él no le parecía bien la anarquía... es porque Hobbes era, al contrario que Rousseau, un pesimista. Como prueba de ello aporto dos frases muy conocidas que se le atribuyen:
1. "Give him an inch, he'll take an ell" (Dale una pulgada y tomará un codo). En donde codo (ell) es una yarda y un cuarto, 114 cm.; ¿a que nadie se esperaba que éste fuera el autor original del genial concepto?
2. "Homo homini lupus" (El hombre es lobo del hombre). Una de las mejores definiciones de la naturaleza humana que me han enseñado.
@Omar, tengo en mi poder el texto de "La viveza, entre la inteligencia y la estupidez" de Marco Denevi. No sé si publicarlo directamente en este blog, quizás lo haga.
@Rodolfo, ¿se podrá extender el concepto? Está como para explorarlo...
@Rodolfo (2), Hobbes dice que el hombre en estado natural, con todas sus libertades liberadas y antes de unirse en sociedad, está en una situación de guerra, pero no una guerra común, sino "la guerra de todos contra todos". Esa es la pérdida de la libertad, acordarás conmigo.
Desafortunadamente el concepto gana vigencia en nuestro país día a día. El Estado se ausenta y la libertad se pierde.
Dr. Grondona, perdón, Alejandro, me apabullás :-)
Iba a decir algo de Rousseau pero me da miedo ser descuartizado...jajajaja
Con esto de las tomas de terrenos y asentamientos "espontáneos" de miles de personas, y luego el fuego cruzado de bandos políticos inoperantes, ineptos, in... (ya no se qué ponerle)... será que Hobbes vuelve a tomar vigencia?
Estamos en estado natural, con todas las libertades liberadas? En una situación de guerra de todos contra todos?
Socorro.
@Rodolfo: Te juro que por una de esas casualidades infinitas ayer estuve leyendo este post y los comentarios que intercambiamos hace tantos meses...
Y leí exactamente las palabras que citás de Hobbes.
Y también dije "socorro".
...y te digo:
En este país en el que todo está atado con alambre, la libertad está atada con alambre, los derechos están atados con alambre, las soluciones están atadas con alambre... y cuando aflojás un poquito alguna de las ataduras, se desmadra todo y se arma un quilombo de dimensiones como el que estamos comenzando a ver. Porque el estado está ausente. Porque las libertades que cedimos fueron burladas.
Es que este es el país de los vivos, que por eso vino el post que sigue a este, en honor a Marco Denevi quien nos define en su brevísimo ensayo con una lucidez atroz.
Es el país en el que me preguntan: "¿decime, vos sos boludo?", porque no choreo y no me banco el choreo. Porque no abandono, porque insisto. Y no me siento ningún héroe... de hecho, me siento bastante pelotudo.
Pero no me queda otra, quizás por la programación genética. Es una especie de consuelo saber que estoy acompañado por algunos amigos, seguramente vos te sentís parecido a veces. Ahora que en este caso habría que reformular el dicho: mal de unos pocos -cada vez menos-, consuelo de tontos.
Abrazo y gracias. Por que me consuela tu presencia.
Y a los que preguntan "¿para qué sirve la Policía Metropolitanta?"... les digo: no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Basta de porfiar en la defensa de lo indefendible. Ya deja de provocar lástima y comienza a dar bronca.
Como bien decís, es bueno saber que uno no está solo. Aunque seamos muy poquitos quizás.
Y sí, yo ya tengo mucha bronca...
Abrazo.
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