Encontré muy interesante este post de Seth Godin: Competing with the singleminded. Singleminded es un adjetivo en inglés utilizado para describir a las personas (o empresas, o sujetos…) que poseen una decisión inquebrantable respecto de un tema, una determinación absoluta, indiscutible, un propósito firme, categórico, casi obstinado.El post en cuestión habla de las empresas que siendo brick and mortar (carne y hueso, reales) deciden ir a la Web, pero lo hacen de modo tal de no dañar su negocio principal, el negocio “a la calle”. Ahora, cuando llegan a Internet se encuentran con empresas similares, de otros sitios del mundo, que han decidido también entrar en el negocio online… sólo que sin importarles nada de lo que suceda con su negocio offline. ¿Cómo se puede competir con ellos? La única respuesta es: en sus términos.
No hay forma de competir con ellos utilizando otros criterios, por más válidos que puedan parecer, por más lógicos que puedan sonar, por más sentido común que puedan tener. En este mercado, las reglas del juego las ponen los jugadores. ¡Epa! ¿Los jugadores? ¿Nadie más? Nops, nadie más. Cada uno de los que participa en el juego decide hasta qué punto está dispuesto a arriesgar y hasta qué cosas está dispuesto a hacer.
Dice Seth Godin:
"When you have someone who is willing to accomplish A without worrying about B and C, they will almost always defeat you in accomplishing A. Online, of course, this often leads to doom, since there are many organizations that are willing to get big at the expense of revenue, or writers willing to be noticed at the expense of ethics or reputation. But in the short run, the singleminded have a fantastic advantage. And sometimes, their singleminded focus on accomplishing just that one thing (whatever it is) pushes them through the Dip far ahead of you and then yes, they make a ton of money and you've lost forever."
Cuando alguien está dispuesto a lograr A sin preocuparse por B y C, casi siempre te derrotará en obtener A. En el mundo online, desde luego, esto lleva a menudo a la destrucción, dado que existen muchas organizaciones que están dispuestas a hacerse grandes a costa de los beneficios o escritores dispuestos a obtener visibilidad a costa de su ética o su reputación. Sin embargo en el corto plazo estos “singleminded” tienen una ventaja fantástica. Incluso, a veces, su determinación y foco en lograr sólo una cosa (la cosa que sea) los lanza hacia adelante bien lejos de vos y sí, logran hacer montones de dinero y vos habrás perdido para siempre.
Otros “mercados”
Me parece que el concepto aportado por Seth Godin puede aplicarse de forma útil a otros ámbitos. Cuando “los jugadores hacen las reglas”, las reglas que valen son las reglas de la selva, las del jugador más agresivo o, también, las del jugador que tiene menos que perder (aquél al que le importa menos perder determinadas cosas que otros podrían considerar valiosas).
El jugador que tiene menos que perder decide cómo se juega. Qué se puede hacer y qué no. En el caso de la delincuencia, el delincuente está dispuesto a arriesgar sus antecedentes (legajo-reputación), su libertad e incluso a veces también su vida. ¿Quiénes pueden jugar con esas reglas? Quienes no estén dispuestos a perder su vida, su libertad o a poner en riesgo a su familia, probablemente no estarán dispuestos a entrar en ese juego (sin embargo puede suceder que sus prioridades cambien, como le pasó a Charles Bronson en “El vengador anónimo”). La policía se mueve -idealmente- con otro conjunto de reglas e intenta aplicarlas al tablero de juego; esta es, a mi modo de ver, una tarea muy difícil y frustrante para quien tiene una verdadera vocación de servicio a la comunidad. Es ilustrativa en este sentido la película “Día de entrenamiento”, con Ethan Hawke y Denzel Washington.
En el terreno de la política, cosa triste pero real, las reglas del juego también son las que pone el jugador más atrevido. Aquél que tiene menos que perder. El análisis de este escenario es riquísimo en variantes y alternativas, mi intención es sólo proponerlo y no estirar este post más allá. Sugiero evaluar las reglas que se imponen según vertientes ideológicas, según regiones geográficas y según épocas… a mí me resultó muy ilustrativo.
Nota: La imagen al comienzo del post es parte de las reglas de la asociación deportiva Cowboy Fast Draw Association.

6 comentarios:
Creo que peor aún a quien no tiene nada que perder, es quien tiene todo por ganar. Cómo???? Sí, en el ejemplo que das de los delincuentes -que en muchos casos no temen perder la vida- podría agregarte a los talibanes. Estos no solo no pierden nada, sino que se ganan el cielo con nosecuántas vírgenes y otras recompensas celestiales, por lo que tienen todo por ganar. No se puede jugar con sus reglas, es imposible para el resto de los mortales, simplemente porque cuidamos la vida...
Siguiendo tu propuesta de evaluar escenarios al respecto, te comento que mi MIEDO en todos los ámbitos (delincuencia, política, negocios, familia, lo que sea, etc. etc.) es toparme con talibanes. Gente que está dispuesta a ir más allá de las consecuencias por algo que creen, aún a costa de su propia vida o la de los demás (en sentido figurado y no tan figurado...) Esta es la gente que causa más daño en este planeta. Yo, simplemente no puedo jugar su juego. Y los hay muchos, y lo peor de todo es que muchas veces ni ellos son conscientes de lo que realmente son, por lo que nos engañan creyendo que son normales y luego se inmolan cuando nos dan un abrazo...
Rodolfo, qué buen planteo el de tu miedo de encontrarte con talibanes en el camino. A veces ni saben que lo son, y caminamos engañados a la inmolación. Talis cualis. Doloroso.
Ayer estuve viendo una situación de la vida real en la que me encontré con una persona que tiene mucho por ganar y no teme perder cosas que yo sí; conclusión: las reglas las hace él. A mí me queda la opción de retirarme del juego, cosa que finalmente decidí hacer. Ganó, y no necesitó dar batalla.
Así es la cosa, ¿no? Mi aprendizaje:
Las reglas las hace el jugador más osado, más atrevido, más agresivo. Y los demás deben jugar en ese tablero, si deciden seguir en el juego.
No solo en la red se encuentran estas actitudes. Todos sabemos que dentro de las empresas, en el comercio, y en todos los órdenes de la vida se encuentran este tipo de personas.
De todos modos creo que hay distinguir entre dos orígenes diferentes (aunque con resultados muy similares).
El primero es cuando uno determina que es prescindible y que no para la vida personal. Cuanto uno decide que tiene menos de lo segundo que de lo primero, entonces más riesgo hay de que se transforme en taliban de su interés. Fija su rumbo y sin importar vientos y tempestades, se lanza hacia su motivo de existir.
El segundo de los casos se presenta cuando al individuo se lo deja sin nada que perder, incluida una existencia sin valor, de sufrimientos y carente de cualquier lazo emocional.
Entonces, más por necesidad de supervivencia y búsqueda de sentido que por decisión premeditada, se lanza a todo o nada, en donde es preferible perder la vida que continuar existiendo de ese modo.
Y éstos son los más peligrosos, porque a ellos no les interesa una segunda oportunidad.
En ambos casos, creo que no hay reglas permanentes. Solo queda lo que le puede arrebatar a los demás.
Y nosotros¿Talibanes de que palo somos?
Un abrazo!!!
P.D.: Y si uno elige tener muchas cosas por perder, ¿A qué puede aspirar? ¿Qué dirá cuando llegue el final?
Omar, si no te entendí, pls avisame.
A mi modo de ver no habría una gran diferencia entre los dos modelos que planteás, en definitiva en todos los casos se trataría de la siguiente situación, reducida al Mínimo Común Denominador.
Frente a una jugada (elección, decisión, apuesta, acción, lo-que-sea), el jugador elige entre A y B luego de evaluar la función de Maximización de Ganancia.
Elección = Gmax(A, B)
La función Gmax es sólo un polinomio que pondera todos los factores en juego y se calcula para A y luego para B. El resultado más conveniente es el que se elige.
En los coeficientes de ese polinomio están todas las cosas que el jugador pone sobre la mesa:
- Dinero
- Tiempo
- Familia
- Creencias Religiosas
- Vida propia y del prójimo
- y una interminable lista de Valores (p.ej.: honestidad, integridad, respeto, coherencia, y etcétera hasta el infinito)
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Creo que nuestro problema, el tuyo, el mío, el de Rodolfo, está en creer que todos deberíamos movernos más o menos con la misma escala de valores (el mismo polinomio). Me parece que nuestra confusión surge de que nosotros compartimos polinomios muy similares (dime con quién andas y te diré cuántos son), y quizás, mi amigo, la realidad es que el polinomio es distinto para todos, y para algunos es tan distinto que no pensamos que tal polinomio pueda siquiera existir. Y aún si existe, pensamos que está enfermo, o es anormal o irreal.
Y es sólo un polinomio.
Y tiene tanta posibilidad de existir como el nuestro propio, porque aún habiendo muchos parecidos entre sí, todos son únicos.
Ale:
No se si puedo expresar la diferencia que veo, mínima, pero en el fondo importante.
Cuando el primero de los sujetos que mencioné en el comentario anterior, luego de haber decidido y puesto en marcha su plan, se encuentra en peligro de pérdida, puede volver a replantear o elegir.
En el segundo de los casos, como no tiene otras opciones, la jugada es a matar o morir (llevándose con sí a todos los que pueda). Esto me parece mucho más peligroso, porque al primero se le puede encontrar un talón de Aquiles, alguno de los factores que uno pueda modificar para cambiarle su función de utilidad. Al segundo no. Es un animal enjaulado al que se le quitó toda puerta de salida.
Creo que la idea ha quedado más embarrada que antes, pero bué.. ses sasí.
Abrazos
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