twitter
    Sips, también estoy en twitter :)

domingo, 27 de septiembre de 2009

Sigo empeñado en conseguir DVDs legales y es cada vez más difícil

¿Soy un iluso? Le he comprado a mi hijo varias películas infantiles y he comprado clásicas para mí. Todas ellas legales, en sus cajas selladas y en ventas oficiales de videos.

¿Pero qué me está pasando últimamente? No consigo los títulos que busco. No encuentro películas que quisiera comprar para poder ver una y otra vez.

La explicación está en la explosión de la piratería de DVDs. Acá la nota de Clarín sobre el avance de la piratería que funde videoclubes.

Extraigo los siguientes comentarios de la nota:
Marcos Rago, de la Cámara Argentina de Videoclubes, estima que el número de películas oficiales alquiladas se derrumbó a casi la mitad desde el 2007 hasta hoy. “Y la gente ve cada vez más películas en su casa; eso se deduce de la gran cantidad de reproductores de DVD que se venden”

Otro dato que confirma la crisis es que en los últimos meses desaparecieron Gativideo y LK-Tel, dos importantes distribuidoras de películas del mercado local.

En el sector no tienen dudas de que la piratería es la gran causa de todos estos males. Datos que maneja la UAV señalan que mientras se estanca el número de copias de películas legales distribuidas, las importaciones de DVD grabables se multiplicaron por cien entre 2004 y 2008.

En la UAV dicen que si bien la piratería a través de Internet es un frente a atender, las películas que “se bajan” no representan el mayor inconveniente. “El problema más grave son las bandas delictivas que consiguen un DVD original y lo replican a gran escala”, explican en la UAV. En esas organizaciones, el “mantero” (el que vende en la vía pública) es sólo el último eslabón de la cadena. “Por eso, en los raros casos en que la Policía levanta algún puesto, el vendedor siempre pide el acta de decomiso; es para probarle a su jefe cuál fue el destino de la mercadería”, cuentan en la UAV.

No me interesa “bajar” películas de Internet cuando las puedo conseguir legales. Lo hice antes, hace unos años, con videos para mi bebé y también lo hice sobre todo con “incunables”, cosas que no hay forma de conseguir comercialmente (* a mi modo de ver, este es un caso especial). Desde hace mucho tiempo compro lo que quiero ver. Y si no lo puedo comprar, estando disponible comercialmente, prefiero no verlo. (*) Caso especial: La excepción siguen siendo los “incunables”, aquellas películas, temas musicales o libros que no serán ya editados por nadie y que ya no hay forma de conseguir comercialmente (uso este adjetivo a falta de alguno mejor; si alguien tiene uno más adecuado a mano, lo agradeceré).

¿Por qué legal?
¿Por qué compro cosas que puedo conseguir en forma gratuita? ¿Por qué pago entre $25 y $45 por un DVD que puedo conseguir por $5 en la calle, de manos de un pirata? Es una cuestión personal, es una decisión que yo he tomado y que no tengo empacho en explicar:

Para dar las gracias.
Cuando miro Madagascar 1 y 2, Kung Fu Panda, Cars, Vecinos Invasores (Over the Hedge) y tantas otras por el estilo, me da tanto gusto, me causa tanto placer ver el amor y el profesionalismo que sus creadores pusieron en esos trabajos que siento que debo retribuirles de alguna forma todo el valor que ellos me proporcionan en esos productos. Mi única manera de devolver algo, de darles algo a cambio, es pagando por los DVDs originales. No sé cuánto de eso les llegará y cuánto queda en el camino. Pero siento que hago lo correcto, siento que agradezco fehacientemente.

Lo mismo con la música. Compro música. No siempre lo hice, y de esas cosas que ya no puedo conseguir comercialmente, he decidido conservar mis copias. Pero he llegado a la decisión de comprar todo lo que me gusta y quiero tener. Y así, por ejemplo, acabo de comprar el DVD de Hell Freezes Over de Eagles. Y ya tenía el CD original del mismo álbum. Y ambas cosas podía conseguirlas en forma pirata, tengo un amigo dueño del DVD y el CD se puede bajar de Internet. Pero quien haya escuchado ese álbum quizás coincida conmigo en que los autores e intérpretes son unos tipos únicos, que imprimieron en ese producto una generosidad de espíritu que trasciende su finalidad comercial. Y yo quiero agradecer. He escuchado Hell Freezes Over más de quinientas veces, estoy seguro de que no exagero. Desde hace un mes, también lo puedo ver en mi reproductor DVD. Es maravilloso. Y pude agradecer de hecho, pagando por un CD y un DVD.

Hay películas y películas. Las hay mediocres, buenas y excepcionales. Cuando uno ve muchas veces (cosa que sucede cuando se tiene hijos chicos) películas como Kung Fu Panda, Cars, u Over de Hedge descubre en ellas detalles que exceden el compromiso profesional. Estas películas van más allá de la realización de un producto comercial excelente. Tienen amor adentro, amor por la profesión, por el trabajo entregado y por el resultado.

Y yo quiero dar gracias por ese cariño que mi hijo y su padre reciben.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cuando la competencia se torna peligrosa

Encontré muy interesante este post de Seth Godin: Competing with the singleminded. Singleminded es un adjetivo en inglés utilizado para describir a las personas (o empresas, o sujetos…) que poseen una decisión inquebrantable respecto de un tema, una determinación absoluta, indiscutible, un propósito firme, categórico, casi obstinado.

El post en cuestión habla de las empresas que siendo brick and mortar (carne y hueso, reales) deciden ir a la Web, pero lo hacen de modo tal de no dañar su negocio principal, el negocio “a la calle”. Ahora, cuando llegan a Internet se encuentran con empresas similares, de otros sitios del mundo, que han decidido también entrar en el negocio online… sólo que sin importarles nada de lo que suceda con su negocio offline. ¿Cómo se puede competir con ellos? La única respuesta es: en sus términos.

No hay forma de competir con ellos utilizando otros criterios, por más válidos que puedan parecer, por más lógicos que puedan sonar, por más sentido común que puedan tener. En este mercado, las reglas del juego las ponen los jugadores. ¡Epa! ¿Los jugadores? ¿Nadie más? Nops, nadie más. Cada uno de los que participa en el juego decide hasta qué punto está dispuesto a arriesgar y hasta qué cosas está dispuesto a hacer.

Dice Seth Godin:
"When you have someone who is willing to accomplish A without worrying about B and C, they will almost always defeat you in accomplishing A. Online, of course, this often leads to doom, since there are many organizations that are willing to get big at the expense of revenue, or writers willing to be noticed at the expense of ethics or reputation. But in the short run, the singleminded have a fantastic advantage. And sometimes, their singleminded focus on accomplishing just that one thing (whatever it is) pushes them through the Dip far ahead of you and then yes, they make a ton of money and you've lost forever."

Cuando alguien está dispuesto a lograr A sin preocuparse por B y C, casi siempre te derrotará en obtener A. En el mundo online, desde luego, esto lleva a menudo a la destrucción, dado que existen muchas organizaciones que están dispuestas a hacerse grandes a costa de los beneficios o escritores dispuestos a obtener visibilidad a costa de su ética o su reputación. Sin embargo en el corto plazo estos “singleminded” tienen una ventaja fantástica. Incluso, a veces, su determinación y foco en lograr sólo una cosa (la cosa que sea) los lanza hacia adelante bien lejos de vos y sí, logran hacer montones de dinero y vos habrás perdido para siempre.

Otros “mercados”

Me parece que el concepto aportado por Seth Godin puede aplicarse de forma útil a otros ámbitos. Cuando “los jugadores hacen las reglas”, las reglas que valen son las reglas de la selva, las del jugador más agresivo o, también, las del jugador que tiene menos que perder (aquél al que le importa menos perder determinadas cosas que otros podrían considerar valiosas).

El jugador que tiene menos que perder decide cómo se juega. Qué se puede hacer y qué no. En el caso de la delincuencia, el delincuente está dispuesto a arriesgar sus antecedentes (legajo-reputación), su libertad e incluso a veces también su vida. ¿Quiénes pueden jugar con esas reglas? Quienes no estén dispuestos a perder su vida, su libertad o a poner en riesgo a su familia, probablemente no estarán dispuestos a entrar en ese juego (sin embargo puede suceder que sus prioridades cambien, como le pasó a Charles Bronson en “El vengador anónimo”). La policía se mueve -idealmente- con otro conjunto de reglas e intenta aplicarlas al tablero de juego; esta es, a mi modo de ver, una tarea muy difícil y frustrante para quien tiene una verdadera vocación de servicio a la comunidad. Es ilustrativa en este sentido la película “Día de entrenamiento”, con Ethan Hawke y Denzel Washington.

En el terreno de la política, cosa triste pero real, las reglas del juego también son las que pone el jugador más atrevido. Aquél que tiene menos que perder. El análisis de este escenario es riquísimo en variantes y alternativas, mi intención es sólo proponerlo y no estirar este post más allá. Sugiero evaluar las reglas que se imponen según vertientes ideológicas, según regiones geográficas y según épocas… a mí me resultó muy ilustrativo.

Nota: La imagen al comienzo del post es parte de las reglas de la asociación deportiva Cowboy Fast Draw Association.

sábado, 6 de junio de 2009

¿Qué busca la mayoría de la gente?

(Tomado de "Un minuto para el absurdo" de Anthony de Mello)

Para explicar cómo lo que busca la mayoría de la gente no es el gozo de la conciencia y la actividad, sino el consuelo del amor y la aprobación, el Maestro refirió una anécdota de los tiempos en los que cada noche, antes de dormirse, su hija más pequeña le pedía que le leyera un cuento de los muchos que contenía un libro que le habían regalado.

Un día se le ocurrió la idea de grabar los cuentos en una cinta. La niña no tardó en aprender a manejar el grabador para reproducir los cuentos y todo resultó estupendamente durante unos cuantos días, hasta que una noche la niña puso el libro en manos de su padre y le pidió que le leyera un cuento.

«Pero, tesoro», dijo el Maestro, «ahora ya sabes cómo se maneja el grabador...»

«Sí», respondió ella, «pero no puedo sentarme en sus rodillas».

martes, 2 de junio de 2009

Quisiera poder leerlo todo

Ayer me di cuenta de que: es imposible leerlo todo.

Ah, pero qué inteligente este muchacho, dirá alguna señora... se ha dado cuenta de algo que ya todos sabemos. Y así es nomás, acabo de darme cuenta.

Además de querer casarme con una chica linda (que supiera coser, supiera bordar y supiera abrir la puerta para ir a jugar), querer tener hijitos y querer tener un trabajo divertido y provechoso, cuando era adolescente, quería leerlo todo. Quería saber el porqué de todo, quería entender y estar en condiciones de explicar, porque también quería ser maestro, docente como le dicen hoy.

Hoy tengo ya más de cuarenta años y he cumplido todos mis sueños salvo ése, el de saber el porqué de todo. Ojo, no es poca cosa, digo, lo que sí conseguí. Me casé con una chica linda, tenemos un hermoso hijo y tengo un trabajo divertido y provechoso (aunque de este último ingrediente aún falta un poco ;-). Así que, ¿de qué me quejo? De nada, realmente tengo pocos motivos para estar insatisfecho con esta vida que me ha tocado vivir. Es sólo que me hubiera gustado poder leer más y saber más y entender más.

Y no se puede.

Y lo terrible es que la información está toda ahí, al alcance de la mano. Es como haberle puesto una torta de casamiento adelante de la cara a un tipo que se muere de hambre, pero está a dieta... y atado de pies y manos... y con la nutricionista sentada a su lado en esa fiesta macabra.

Sí, hoy, además de los libros que se pueden comprar en todo el mundo con Paypal, está Internet, con su Wikipedia y su Wolfram Alfa y sus infinitos Blogs y tanta otra cosa que es imposible enumerar. Wikipedia es alucinante, podría pasarme horas navegando de artículo en artículo, pero me llaman a cenar... y a la chica linda más me vale hacerle caso.

Bien, así las cosas, veamos: soy ingeniero y por lo tanto tengo esa deformación profesional que tienen la mayoría de los ingenieros que consiste en buscarle soluciones a todos los problemas. Jeje... es que hay gente que puede vivir sin saber las soluciones a los problemas, ¡es así! Ah, ¿usted también? Bueno, vea, yo no. Y eso no significa automáticamente que haya solucionado todos mis problemas, lejos estoy. Pero que les busco la solución, lo hago; y cuando la encuentro, bueno, la encontré. Honestamente, en general, intento aplicar las soluciones que encuentro, lo que pasa es que algunas son más sencillas y otras más complicadas; estas últimas, a veces, toman más tiempo para convertirse en realidad, a veces tanto tiempo que -quién sabe- quizás nunca lleguen a resolver el problema para el que fueron concebidas.

Entonces, volviendo al punto, estoy buscando una solución al problema planteado al comienzo: Es imposible leerlo todo. Y la respuesta es más o menos evidente, consiste en una de seis:
  1. leer lo que se pueda
  2. seleccionar lo que se lee
Hoy por hoy me parece que la opción b es la más sensata. Entonces, de todo el universo de lectura disponible tengo que elegir el subconjunto al que dedicaré mi tiempo. ¡Pero qué fácil! ¿Y para eso tanto lío? Es que, mire vea, le explico: Al elegir un subconjunto estoy dejando un montón de cosas afuera, y no cualquier cosa, sino temas muy, pero muy interesantes. Estoy decidiendo que nunca, pero nunca voy a leer sobre esos temas, a esos autores, nunca voy a estudiar esas materias, nunca voy a ver esas películas, nunca voy a escuchar esas conferencias. Y la cantidad de información y conocimiento que me estoy perdiendo es monstruosa. Es como quedarse sin una pierna y sin un brazo y sin la otra pierna... es como decir, bueno, amputen nomás. Parezco Anakin Skywalker al final del Episodio 3. Sólo que del lado bueno de la Fuerza. Je.

Así que, entonces, no se pueden leer todos los diarios. Encontré una posible solución para esto hace un año: las suscripciones RSS. No sirve, no se pueden leer todos los Feeds. Tengo que empezar a eliminarlos y aún no lo hago porque apenas eliminé el primero, ayer, me dolió como un pinchazo; me pregunté: ¿A qué sitio apuntaba? ¿Cómo lo recupero? Es decir, si quisiera hacerlo... Ay, qué cosa. Voy a tener que bajar los Feeds a la quinta parte, como mínimo; estoy siguiendo más de ciento cincuenta.

No se pueden leer todos los libros. No se puede leer a todos los autores. No se pueden ver todas las películas. No se pueden escuchar todas las canciones.

Hay que seleccionar. Y hay que desechar; aún lo que pueda ser muy copado, deberá desecharse también. Y parece que así es la vida nomás, uno va por ahí eligiendo cuáles cosas vivir y cuáles no. Epa, ¿qué dije? Que uno elige también qué vivir y qué no. Mmm... interesante. Da para otra charla. En caso de que este autor siga en su subconjunto. :-)

viernes, 22 de mayo de 2009

Broken Windows Theory

Hoy recibí un mail de un amigo, Adrián F., titulado "Interesante perspectiva sobre delito y comportamientos sociales". En él hace referencia a un texto que -luego pude comprobar- está circulando mucho en la Web, sobre todo en los últimos meses, en inglés y en castellano. Se ve que se ha difundido rápido y los bloggers se están haciendo eco del asunto :-).

Confieso que tan pronto como leí el texto me quedé con una sensación extraña. No me lo creí. Aunque claro, últimamente hay tanto hoax que uno tiende a prejuzgar. Lo que me cayó raro fue que sólo por romper una ventana del auto en un vecindario de clase media alta, de golpe todos cayeran sobre el auto y lo destruyeran igual que en el Bronx. Improbable, dije, y me puse a buscar.

Qué interesante lo que encontré: Aparentemente el experimento original no fue así, aunque llevó a las mismas conclusiones.

Transcribo lo recibido:

~~~
Teoría de las Ventanas Rotas

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no lo destruyeron En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de Palo Alto.

El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la ‘teoría de las ventanas rotas’, misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen ‘pequeñas faltas’ (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

Si los parques y otros espacios públicos deteriorados son progresivamente abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente ocupados por los delincuentes.

La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera vez a mediados de la década de los 80 en el metro de Nueva York, el cual se había convertido en el punto más peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir las pequeñas transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes. Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño se logró hacer del metro un lugar seguro.

Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en la experiencia del metro, impulsó una política de ‘tolerancia cero’.
La estrategia consistía en crear comunidades limpias y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las normas de convivencia urbana.

El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos los índices criminales de la ciudad de Nueva York.

La expresión ‘tolerancia cero’ suena a una especie de solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal es más bien la prevención y promoción de condiciones sociales de seguridad.

No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia de la policía, de hecho, respecto de los abusos de autoridad debe también aplicarse la tolerancia cero.

No es tolerancia cero frente a la persona que comete el delito, sino tolerancia cero frente al delito mismo.

Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana.
~~~

Relato ahora el resultado de mi breve investigación:

Primero, acerca de Philip Zimbardo. Adjunto una foto, es espectacular (sobre todo teniendo en cuenta el objeto de sus investigaciones, y el título de su más reciente libro "The Lucifer Effect").

Philip Zimbardo es muy reconocido por su experimento "Stanford prison experiment", que hace unos años (Feb-2003) dio origen a la famosa película alemana "Das Experiment".

-----
En relación a la "Broken Windows Theory", el experimento original es relatado por el mismo Philip Zimbardo, en su libro "The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil" (Random House, 2007). http://www.lucifereffect.com/about_content_anon.htm


¿Qué pasó con el auto de Palo Alto?

"But what about the fate of the abandoned Palo Alto car? Our time-lapse film revealed that no one vandalized any part of the car over a 5-day period. In fact, one day when it began to rain a passerby lowered the hood of our abandoned car-- God forbid the motor should get wet! As we were removing the intact car to the Stanford campus, three local residents called the police to say that an abandoned car was being stolen. (The local police had been notified of our field study). Here is one definition of «community», where people care about what happens on their turf, even to the person or property of strangers. They do so perhaps making the reciprocity assumption that others in that neighborhood would similarly care about them and their possessions."

"Nuestra filmación durante el período de prueba reveló que nadie hizo ningún acto de vandalismo sobre ninguna parte del auto en un período de 5 días. De hecho, un día cuando empezó a llover, un transeúnte bajó el capó de nuestro auto abandonado –¡Dios no permita que el motor se moje! Luego cuando estábamos retirando el auto intacto hacia el campus de Stanford, tres residentes locales llamaron a la policía para avisar que un auto abandonado estaba siendo robado".


La aparición de "The Broken Windows Theory of Crime", según Philip Zimbardo:

..."This field study was little more than a simple demonstration of how situational anonymity is related to vandalism. However, to my surprise, it played an interesting role in the development of what has come to be known as the "Broken Windows Theory" of crime. A media account of our study in Time Magazine (Feb. 28, 1969, "Diary of a Vandalized Car") was the only empirical research presented in support of this controversial theory by political scientist James Q. Wilson and criminologist George Kelling. They outlined their novel theory about the twin causes of crime in a popular Atlantic Monthly article (March 1982)"...

-----
El artículo llamado "Broken Windows", por George L. Kelling y James Q. Wilson, publicado en el Atlantic Monthly (Marzo 1982):
En este artículo se puede leer:

..."The car in Palo Alto sat untouched for more than a week. Then Zimbardo smashed part of it with a sledgehammer. Soon, passersby were joining in"...

Texto que no refleja el experimento original y que es una deformación introducida por George L. Kelling y James Q. Wilson. Ni siquiera dice que rompiera una ventana, dice que 'rompió una parte del auto utilizando un mazo -martillo grande-'. De hecho, de la lectura del artículo queda claro que las "Ventanas Rotas" son las de los edificios de un vecindario, concepto que repite varias veces en el texto; nunca habla de una ventana rota en el auto.

El precedente es, efectivamente, el artículo que dio origen a las políticas de mejoras en el Metro de New York en la década de los 80 y posteriormente a la "Tolerancia Cero" de Rudolph Giuliani.


Bien por los resultados del artículo. Qué mal, sin embargo, por la deformación de la fuente, responsabilidad de Kelling y Wilson. De hecho, en el artículo original de Philip Zimbardo se incluye una imagen de la publicación del experimento en la Time Magazine (Feb. 28, 1969, "Diary of a Vandalized Car"). La adjunto (hacer clic en ella para verla en tamaño real).

Es más, el texto del mail que circula (y los post en los blogs), en el que se dice que Philip Zimbardo rompió 'una ventana' del auto estacionado en Palo Alto, es una segunda deformación de la realidad, para ajustar la historia al título de la teoría.

-----
Conclusión:

El texto original del mail dice -con otras palabras- que lo ocurrido con el auto de Palo Alto es justificación suficiente para desvincular la pobreza y la delincuencia. ¡Qué tema tan difícil! Hoy en día, en boca de todos. No es así nomás la cosa y es para debate y discusión. El artículo "Broken Windows" y el "Stanford prison experiment", e incluso el mail deformado apuntan, en mi impresión, en la dirección correcta.

Sin embargo, el fin no justifica los medios. Y deformar los datos para justificar un punto no está bien -en mi humilde opinión-.

Así que, amigos, guarda con la info que circula, porque aún la más pintada puede ser no ser enteramente cierta.

-----
Posdata: Qué linda es la Web, que en un rato permite ver tanta cosa interesante. Estoy maravillado por Internet. Wikipedia me deja todos los días con la boca abierta. Todavía no he encontrado un uso para http://www.wolframalpha.com/, mis preguntas parecen no gustarle... ;-)

Posdata 2: Adrián F. fue el primero en avisarme de la aparición de WolframAlfa (con dos semanas de antelación). Cada tanto recibo info de parte suya que es invalorable. ¡No sé cómo hace! Lo encuentra todo y está siempre en la cresta de la ola :-) ¡Gracias, Adrián!

Posdata 3: Los que deseen saber más sobre esta herramienta que menciono en las posdatas, no se pierdan el análisis sobre WolframAlfa que hace Ariel Torres hoy.

domingo, 22 de febrero de 2009

The best way to learn is by doing.


"Over the years, I've found this to be true: You can read all you like, but until you're halfway in, making mistakes left and right, digging yourself out only to slide into a new morass, you have no idea how things actually get done.

"But once you finally get it... man, what a rush."

---

"La mejor forma de aprender es haciendo las cosas.

"Con el pasar de los años he encontrado que esto es cierto: Puedes leer todo lo que quieras, pero hasta que estés metido hasta la mitad adentro del tema, cometiendo errores a diestra y siniestra, desenterrándote del pozo sólo para deslizarte en un nuevo tembladeral, no tienes idea de cómo las cosas se hacen en realidad.

"Ahora, una vez que lo logras... viejo, qué emoción."


Fuente: Unspecified Error, de Chris Miller, uno de los autores de Mahalo (http://www.mahalo.com) un excelente "buscador" de Internet, "alimentado sólo con entradas humanas". Mahalo significa "gracias" en hawaiano.
Más sobre Chris Miller y sus proyectos en su blog Unquiet Desperation.