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miércoles, 7 de mayo de 2014

Sobre cómo respetar al prójimo. Parte 4.

Hablemos del fanático.

Me causó mucha gracia leer lo siguiente:

"Yo antes era fanático de Tal Cosa. Ahora aprendí: entendí que Tal Cosa es la PEOR COSA que podría haberle pasado al país; desde entonces no soporto que ni siquiera me hablen de Tal Cosa".

Digo, me causó gracia, porque claramente leo:

"Ahora soy fanático Anti Tal Cosa".

¿No?

Parece que una vez que alguien es fanático de Algo... en realidad no importa el Algo, lo que importa es la condición de fanático. Porque la experiencia enseña que ese Algo pude cambiar, ¡seguramente!, evolucionar, transformarse en Algo Más, por ejemplo. O puede que ese alguien decida que Algo ya no merece toda su devoción incondicional y directamente opte por Algún Otro Algo, que a todas luces es más completo, complejo y moderno, puesto que tiene tres palabras en el nombre y no sólo una, como el perimido Algo. Parece, decía, que una vez que alguien es fanático de... podrá perder el Algo, pero lo que parece ser casi seguro es que lo que no pierde es la condición de fanático.
 

Como dice Tato: "Parece un chiste, si no fuera una joda grande como una casa".
 

Fanatismo_Voltaire_600x
Tomado del Diccionario Filosófico de Voltaire.

jueves, 1 de mayo de 2014

Sobre cómo respetar al prójimo. Parte 3.

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? ¿Qué estás dispuesto a tolerar?

Tolerancia.
(Del lat. tolerantia).
 
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

i_am_not_anti-socialEsta es la pregunta que me formulo yo mismo cuando decido convivir en una sociedad. Formar parte de una comunidad, que le dicen.

No ser un anacoreta, o sea.

Por ahí me dan ganas. De ser anacoreta. Pero no se puede... lo que sí se puede es ser un antisocial.

¿Y vos, qué elegís?

  1. Ser tolerante.
  2. Ser antisocial.

Take your pick.

miércoles, 30 de abril de 2014

Sobre cómo respetar al prójimo. Parte 2.

Ante el planteo de Omar (en su comentario en el post sobre la Competencia Peligrosa) acerca de que nos encontramos dos tipos de personas en este mundo:
"El primero es cuando uno determina cuál cosa es prescindible y cuál no para su vida personal. Cuanto uno decide que tiene menos de lo segundo que de lo primero, entonces más riesgo hay de que se transforme en talibán de su interés. Fija su rumbo y sin importar vientos y tempestades, se lanza hacia su motivo de existir.
"El segundo de los casos se presenta cuando al individuo se lo deja sin nada que perder, incluida una existencia sin valor, de sufrimientos y carente de cualquier lazo emocional. Entonces, más por necesidad de supervivencia y búsqueda de sentido que por decisión premeditada, se lanza a todo o nada, una situación en la que es preferible perder la vida que continuar existiendo de ese modo.
"Y éstos son los más peligrosos, porque a ellos no les interesa una segunda oportunidad."



Yo le comenté:
A mi modo de ver no habría una gran diferencia entre los dos modelos que planteás; en definitiva en todos los casos se trataría de la siguiente situación, reducida al Mínimo Común Denominador:
Frente a una jugada (elección, decisión, apuesta, acción, lo-que-sea), el jugador elige entre A y B luego de evaluar la función de Maximización de Ganancia.
Elección = Gmax(A, B)
La función Gmax es sólo un polinomio que pondera todos los factores en juego y se calcula para A y luego para B. El resultado más conveniente es el que se elige.
En los coeficientes de ese polinomio están todas las cosas que el jugador pone sobre la mesa:
- Dinero
- Tiempo
- Familia
- Creencias religiosas
- Vida propia y del prójimo
- y una interminable lista de valores (p.ej.: honestidad, integridad, coherencia, y etcétera hasta el infinito)
Creo que nuestro problema, el tuyo, el mío, el de él, está en creer que todos deberíamos movernos más o menos con la misma escala de valores (el mismo polinomio). Me parece que nuestra confusión surge de que nosotros compartimos polinomios muy similares (dime con quién andas y te diré cuántos son), y quizás, mi amigo, la realidad es que el polinomio es distinto para todos, y para algunos es tan distinto que no pensamos que tal polinomio pueda siquiera existir. Y aún si existe, pensamos que está enfermo, o es anormal o irreal.
Y es sólo un polinomio.
Y tiene tanta posibilidad de existir como el nuestro propio, porque aún habiendo muchos parecidos entre sí, todos son únicos.



Y te pregunto ahora:
Tolerancia_QuinoVos, sí vos, ¿sos capaz de respetar a "un otro" que tiene un polinomio de valores, intereses, opiniones diferente al tuyo?
¿Qué haría falta para que aceptes la posibilidad de convivir con ése otro?
¿Cuál es el límite que estás dispuesto a tolerar con tu tolerancia propia?, la tolerancia tuya y no la de nadie más.
Y yo me lo pregunto también, y jugamos a que convivimos y nos respetamos.


Vos dirás: