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jueves, 28 de noviembre de 2013

El monje Nido de Pájaro

dalai_lama_birds_nestHace mucho tiempo vivía en China un monje que todos los días se subía a un árbol a meditar. Por mucho que el árbol se balanceara con los fuertes vientos y la lluvia, el monje se instalaba cómodamente en las ramas más altas. Debido a esto, los habitantes de la aldea más cercana le llamaban «Nido de Pájaro».

Muchos de aquellos aldeanos pasaban por debajo del monje cuando iban de caza o a recoger leña en el bosque, y al cabo del algún tiempo se acostumbraron a él. Algunos empezaron a pararse a hablar de sus problemas con Nido de Pájaro. Les gustaban las cosas que él decía, y en poco tiempo Nido de Pájaro se hizo famoso por sus amables y consideradas palabras.

Al cabo de unos años, la fama de sabio del monje se había extendido por toda la provincia. Al remoto bosque llegaban visitantes de ciudades lejanas en busca de consejo. Hasta el gobernador de la provincia decidió que a él también le gustaría visitar a Nido de Pájaro para discutir con él cuestiones de importancia. Y así, una mañana de primavera, el gobernador partió en su busca. Después de varios días de viaje, encontró por fin el árbol de Nido de Pájaro en el espeso bosque. El monje estaba tranquilamente sentado en las ramas más altas, disfrutando del sol y del canto de los pájaros en primavera.

Mirando hacia arriba, el gobernador gritó:

—¡Nido de Pájaro! ¡Soy el gobernador de esta provincia y he venido desde muy lejos para hablar contigo! ¡Tengo una pregunta muy importante!

El gobernador esperó una respuesta, pero sólo oyó los agradables sonidos de las hojas agitadas por la brisa. Así que continuó:

—Esta es mi pregunta: dime, Nido de Pájaro, ¿qué es lo que han enseñado todos los sabios? ¿Puedes decirme qué fue lo más importante que dijo el Buda?

Hubo una larga pausa; de nuevo sólo el suave rumor de las hojas.

Por fin, el monje gritó desde lo alto del árbol:

—Esta es tu respuesta, gobernador: No hagas cosas malas. Haz siempre cosas buenas. Eso es lo que enseñó el Buda.

Pero al gobernador esta respuesta le pareció demasiado simple, después de haber viajado dos días. Molesto e irritado, balbuceó:

—«No hagas cosas malas, haz siempre cosas buenas». ¡Eso lo sabía cuando tenía tres años, monje!

Mirando desde arriba al gobernador, Nido de Pájaro respondió con una sonrisa traviesa:

—Sí, los niños de tres años lo saben. Pero a un hombre de ochenta años aún le resulta muy difícil hacerlo.
 


La historia está transcripta como me la contaron, no es de mi autoría.
Sí, la foto es del Dalai Lama :)

lunes, 18 de noviembre de 2013

Los Preceptos del Derecho de Ulpiano

domicio-ulpianoEstuve hablando con mi Viehito ayer. Grandes problemas, hoy, en nuestra sociedad. Un proyecto de nuevo código civil, leyes varias que van y vienen y se suman, restan y cancelan entre sí. Resoluciones que se revén, modifican y que se publican y se revocan. Marcha adelante, marcha atrás, premios y castigos arbitrarios y a medida de las conveniencias circunstanciales dictadas por la moda política vigente, en cada época. Todos son los dueños de La Verdad.

No es nuevo, es la historia de la humanidad. Entonces veamos qué dijeron otros antes que nosotros; hace casi dos mil años Ulpiano sugirió tres preceptos como cimiento del derecho en Roma:

  • Honeste vivere
  • Alterum non laedere
  • Suum cuique tribuere

“Vivir honestamente, no hacer daño a otro, y dar a cada uno lo que es suyo”.

Están ahí para pensar.