¿Soy un iluso? Le he comprado a mi hijo varias películas infantiles y he comprado clásicas para mí. Todas ellas legales, en sus cajas selladas y en ventas oficiales de videos.¿Pero qué me está pasando últimamente? No consigo los títulos que busco. No encuentro películas que quisiera comprar para poder ver una y otra vez.
La explicación está en la explosión de la piratería de DVDs. Acá la nota de Clarín sobre el avance de la piratería que funde videoclubes.
Extraigo los siguientes comentarios de la nota:
Marcos Rago, de la Cámara Argentina de Videoclubes, estima que el número de películas oficiales alquiladas se derrumbó a casi la mitad desde el 2007 hasta hoy. “Y la gente ve cada vez más películas en su casa; eso se deduce de la gran cantidad de reproductores de DVD que se venden”
Otro dato que confirma la crisis es que en los últimos meses desaparecieron Gativideo y LK-Tel, dos importantes distribuidoras de películas del mercado local.
En el sector no tienen dudas de que la piratería es la gran causa de todos estos males. Datos que maneja la UAV señalan que mientras se estanca el número de copias de películas legales distribuidas, las importaciones de DVD grabables se multiplicaron por cien entre 2004 y 2008.
En la UAV dicen que si bien la piratería a través de Internet es un frente a atender, las películas que “se bajan” no representan el mayor inconveniente. “El problema más grave son las bandas delictivas que consiguen un DVD original y lo replican a gran escala”, explican en la UAV. En esas organizaciones, el “mantero” (el que vende en la vía pública) es sólo el último eslabón de la cadena. “Por eso, en los raros casos en que la Policía levanta algún puesto, el vendedor siempre pide el acta de decomiso; es para probarle a su jefe cuál fue el destino de la mercadería”, cuentan en la UAV.
No me interesa “bajar” películas de Internet cuando las puedo conseguir legales. Lo hice antes, hace unos años, con videos para mi bebé y también lo hice sobre todo con “incunables”, cosas que no hay forma de conseguir comercialmente (* a mi modo de ver, este es un caso especial). Desde hace mucho tiempo compro lo que quiero ver. Y si no lo puedo comprar, estando disponible comercialmente, prefiero no verlo. (*) Caso especial: La excepción siguen siendo los “incunables”, aquellas películas, temas musicales o libros que no serán ya editados por nadie y que ya no hay forma de conseguir comercialmente (uso este adjetivo a falta de alguno mejor; si alguien tiene uno más adecuado a mano, lo agradeceré).
¿Por qué legal?
¿Por qué compro cosas que puedo conseguir en forma gratuita? ¿Por qué pago entre $25 y $45 por un DVD que puedo conseguir por $5 en la calle, de manos de un pirata? Es una cuestión personal, es una decisión que yo he tomado y que no tengo empacho en explicar:
Para dar las gracias.
Cuando miro Madagascar 1 y 2, Kung Fu Panda, Cars, Vecinos Invasores (Over the Hedge) y tantas otras por el estilo, me da tanto gusto, me causa tanto placer ver el amor y el profesionalismo que sus creadores pusieron en esos trabajos que siento que debo retribuirles de alguna forma todo el valor que ellos me proporcionan en esos productos. Mi única manera de devolver algo, de darles algo a cambio, es pagando por los DVDs originales. No sé cuánto de eso les llegará y cuánto queda en el camino. Pero siento que hago lo correcto, siento que agradezco fehacientemente.
Lo mismo con la música. Compro música. No siempre lo hice, y de esas cosas que ya no puedo conseguir comercialmente, he decidido conservar mis copias. Pero he llegado a la decisión de comprar todo lo que me gusta y quiero tener. Y así, por ejemplo, acabo de comprar el DVD de Hell Freezes Over de Eagles. Y ya tenía el CD original del mismo álbum. Y ambas cosas podía conseguirlas en forma pirata, tengo un amigo dueño del DVD y el CD se puede bajar de Internet. Pero quien haya escuchado ese álbum quizás coincida conmigo en que los autores e intérpretes son unos tipos únicos, que imprimieron en ese producto una generosidad de espíritu que trasciende su finalidad comercial. Y yo quiero agradecer. He escuchado Hell Freezes Over más de quinientas veces, estoy seguro de que no exagero. Desde hace un mes, también lo puedo ver en mi reproductor DVD. Es maravilloso. Y pude agradecer de hecho, pagando por un CD y un DVD. Hay películas y películas. Las hay mediocres, buenas y excepcionales. Cuando uno ve muchas veces (cosa que sucede cuando se tiene hijos chicos) películas como Kung Fu Panda, Cars, u Over de Hedge descubre en ellas detalles que exceden el compromiso profesional. Estas películas van más allá de la realización de un producto comercial excelente. Tienen amor adentro, amor por la profesión, por el trabajo entregado y por el resultado.
Y yo quiero dar gracias por ese cariño que mi hijo y su padre reciben.
